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El Grupo Renault ha logrado dar una "segunda vida" a las baterías de sus coches eléctricos que, a partir de ahora, serán utilizadas para impulsar un barco de pasajeros, el Black Swan, por el Sena francés con "cero emisiones".

Seine Alliance (empresa en la que participa el Grupo Renault y Green-Visión) ha sido la encargada de desarrollar esta embarcación eléctrica, que ha sido diseñada para cruceros familiares de aproximadamente dos horas.

Este barco, que ha sido presentado a principios de semana en París, dispone de una capacidad para entre dos y ocho personas.

Se propulsa con dos motores eléctricos y no dispone ni de grupo electrógeno ni de motor térmico de apoyo, por lo que no emite gases y se desplaza sin ruidos.

Según el Grupo Renault, este proyecto es un proceso de transformación voluntario para reducir el impacto ambiental de las actividades fluviales.

Cada propulsor está unido a dos compartimentos para baterías que desarrollan una potencia nominal de 10kW (20kW en potencia máxima), permitiendo al barco alcanzar las velocidades de crucero habituales (la velocidad por el Sena en París está limitada).

El peso total de las baterías es de 278 kilogramos, inferior al peso del depósito de gasolina que equipaba al barco en su versión térmica.

Las baterías, de ion-litio, proceden de los vehículos eléctricos de Renault. Tras su "primera vida" de actividad son extraídas y reacondicionadas para su nuevo uso.

Se alojan bajo las banquetas laterales del barco, en cuatro compartimentos de acero inoxidable especialmente diseñados para garantizar la estanqueidad y seguridad del funcionamiento. De este modo, se evita el consumo de energía y de materias primas necesario para la construcción de baterías nuevas.

El casco es reciclado y exhibe un diseño atemporal del constructor italiano Tullio Abbate.

Para 2020 está previsto que entre en funcionamiento el Black Swan, que debe recibir las autorizaciones administrativas necesarias para ejercer su actividad.