EFE/Javier Millán JaroMadrid

Decir Peugeot es decir automóviles, sin embargo el fabricante francés también produce otros productos que proporcionan todo tipo de emociones aunque carezcan de volante y de cuatro ruedas.

No huelen a gasolina o diésel, tampoco apuestan por la conectividad, ni la tapicería de cuero o el techo practicable son algunos de sus extras más deseados.

¿Y de qué productos estamos hablando?. De los molinillos de café, de los que Peugeot Saveurs fabrica 35.000 unidades al año, a las que suma otras 500.000 para moler especies y sal.

Al igual que los 1,8 millones de vehículos que salen de las plantas de Peugeot en todo el mundo, sus molinillos se estructuran en una amplia gama para satisfacer las demandas de los más cafeteros.

Desde molinillos clásicos a los que emplean materiales como en los faros de los coche Peugeot

La oferta de los molinillos de café de Peugeot Saveurs incluye desde los diseños más clásicos a las propuestas más contemporáneas, pero siempre con un denominador común: un mecanismo de acero preciso y garantizado de por vida.

Todo empezó en 1840, cuando la familia Peugeot decidió añadir a su fabricación de utensilios y herramientas productos manufacturados como los molinillos de café, que se hicieron famosos en todo el mundo.

Los primeros modelos contaban con una caja enteramente hecha de madera, pero la gama de materiales se fue ampliando con modelos hechos con cerámica, vidrio, hierro y baquelita.

Junto a la gama para uso doméstico surgió muy pronto la "profesional", que se caracterizaba por unas dimensiones mayores y por contar con anclajes para poder fijarse sobre un mostrador. Molían café, azúcar, pimienta, avena, cebada, mostaza... Los productos molidos caían sobre una hoja de papel de estraza para ser pesados y vendidos.

Materiales sostenible son la marca de la casa

En la actualidad, Peugeot concentra la fabricación de molinillos en la región francesa de Quingey, desde donde diseña, desarrolla y distribuye sus productos.

Para su fabricación emplea madera con certificación PEFC (garantiza a los consumidores que están comprando productos de bosques gestionados sosteniblemente). Ésta materia prima la obtiene de las  plantaciones locales galas de Franche-Comté, famosa por su durabilidad, firmeza y calidad.

Y siempre manteniendo el saber hacer (savoir-faire)" de su tradición técnica de hace 180 años, lo que les ha llevado a obtener varios premios debido a que la estética es uno de sus puntos fuertes.

Podemos encontrar desde molinillos que simulan las creaciones originales de 1874 con la utilización de madera de haya, hasta los que permiten observar el café en todo momento gracias a su cuerpo en plástico acrílico (material también utilizado en el sector automovilístico para, por ejemplo, los faros) u otros con un cuerpo de acero en su totalidad.

Los hay con mecanismo manual, para los amantes de la tradición; o eléctrico, que permiten ajustar, con un simple gesto, la molienda para que se adapte a diferentes gustos.

En función de ese mecanismo pueden ser más "vintage" -con precios entre 89 y 170 euros- o más sibaritas (desde 99 euros), como un modelo que permite regular el granulado para once preparados diferentes: desde un expreso a una infusión fría.