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Un 12 % de las personas que viajan en coche con su mascota la transportan sin ningún sistema de retención específico, lo que pone en peligro su vida y la de los ocupantes del vehículo, ya que el peso de cualquier animal que viaje suelto se multiplica por 35 en caso de accidente a 50 kilómetros por hora.

Estas son las principales conclusiones del informe "Animales de compañía y Seguridad Vial", elaborado por el RACE y Royal Canin con el apoyo de #eresresponsable del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), y de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Casi 4 de cada 10 conductores viajan por carretera con sus mascotas

Para la realización del análisis han encuestado a más de 1.300 conductores y han estudiado los desplazamientos con animales de compañía que realizan el 36 % de los conductores españoles.

El 92% de ellos suelen desplazarse con su perro, mientras que el 15% lo hacen con su gato y un 5% con animales de pequeño tamaño (ave, cobaya, hámster, reptil…).

Un 66% de estas mascotas pesan menos de 20 kilos, y hay un 17% que superan los 30 kilogramos.

La mayoría afirma utilizar dispositivos de retención adecuados para sus animales

Preguntados cómo realizan los desplazamientos sus mascotas, el 87,4% afirma utilizar dispositivos de retención específicos, un 11,5% lo transporta en el maletero, separado de los ocupantes, pero no utiliza ningún sistema de protección, ni barras o redes separadoras; y sólo un 1,1% reconoce llevarlo suelto o en brazos de un ocupante.

Respecto a los sistemas de retención utilizados, el 62% emplea cinturones de seguridad o arnés, un porcentaje que en 2011 se situaba en el 45%, recuerdan los expertos; el 12% transportines sujetos al asiento con el cinturón, el 10% de los usuarios utiliza transportines en el maletero, el 8% barras o redes separadoras y el 4% transportines colocados en el suelo.

Cómo deben viajar nuestras mascotas

Los consejos que dan los expertos son emplear un sistema de retención adecuado (nunca sujetarle con su correa o llevarle suelto), evitar colocárle junto a objetos que le puedan golpear, controlar la temperatura del habitáculo, vigilar al animal durante las paradas (cada dos horas es lo mejor) y nunca dejarle en el interior del vehículo.

"A pesar de que son considerados un miembro más de la familia, a la hora de subirlos al coche no siempre son tratados como tal, ya que en el 12 % de los casos viajan incorrectamente, hasta el punto de poner en peligro tanto su vida como la del resto de ocupantes del vehículo", advierten.