El Gran Cañón del Colorado cumple 40 años como lugar Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y 100 desde su consideración de Parque Nacional. Un destino imprescindible en Estados Unidos con vocación milenaria.

Son 5.000 kilómetros cuadrados de superficie que albergan profundas gargantas y formaciones naturales espectaculares que hacen de el Gran Cañón del Colorado (Nevada y Utah) un destino imprescindible en Estados Unidos.

Ahora, en su primer centenario como parque nacional,  el Gran Cañón "es mucho más que un tesoro de Arizona, es un tesoro nacional que atrae a visitantes de todas partes del mundo", asegura a Efe el Gobernador del Estado, Doug Ducey.

Gran Cañon, EEUU. Foto. Cedida por Nuba

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Este enclave se encuentra entre los 21 lugares que fueron finalistas en la elección de Las Siete Maravillas del Mundo Natural, que abarcan sitios espectaculares como la Selva Amazónica (Brasil), Las Cataratas de Iguazú (Brasil-Argentina) o la Bahía de Ha Long (Vietnam), entre otros.

Se trata de un entorno rico en piedras sedimentarias y calizas cuya antigüedad alcanza los 2.000 millones de años.

Sus alturas son algo muy característico en su orografía porque son absolutamente impresionantes. Esto se debe a que este cañón se encuentra bajo la meseta del río Colorado, la cual tiene altitudes que van, desde los 1.500 hasta los 3.000 metros.

El Gran Cañón del Colorado tiene aproximadamente 446 kilómetros de longitud y unos 29 de amplitud, que se traducen en casi 5.000 km2 de paisajes abrumadores que quitan el aliento y donde sus visitantes, que llegan a los ocho millones anuales, disfrutan de experiencias únicas.

Si se contempla la garganta de día las vistas son realmente increíbles y, si se realiza de noche, se puede admirar el cielo y las diferentes constelaciones sin las distorsiones que produce la luz artificial.

Tesoro que se debe cuidar

“El Gran Cañón es mucho más que un tesoro de Arizona, es un tesoro nacional que atrae a visitantes de todas partes del mundo", comentaba a Efe el Gobernador del Estado, Doug Ducey. “En el primer centenario de haber sido nombrado Parque Nacional, debemos admirar juntos su esplendor natural y comprometernos a seguir preservando su magnificencia para las siguientes generaciones”, añadía el gobernante.

Este aspecto de la conservación y el cuidado del parque es también fundamental, pues el cambio climático tampoco perdona su paso por lugares como este. Según informa el Servicio Nacional de Parques de EE.UU., a lo largo de los años el Gran Cañón ha sido destino de los aires contaminados de las grandes aéreas metropolitanas, así como de las aguas fecales y desechos de las personas.

Por esto, actualmente existe gran variedad de leyes y programas ecológicos que preservan, protegen y restauran o mejoran los lugares tan maravillosos que se pueden apreciar en este lugar.

Una de las atracciones favoritas del público que lo visita es el mirador “Paseo celestial” (“Skywalk”), una plataforma en forma de herradura que se asoma a uno de los abismos del Grand Canyon, que en ese punto tiene 1.200 metros de altura y cuyo suelo es transparente.

Descubierto por exploradores españoles

Respecto a la historia del parque, se sabe que el primer explorador que contempló el Gran Cañón del Colorado fue el español nacido en la localidad de LLerena, Badajoz, García López de Cárdenas, miembro de la expedición de Francisco Vázquez de Coronado. Los hombres de dicha misión fueron guiados por la tribu india Hopi. Este pueblo habría hablado del río Colorado y sus tierras de oro a los españoles, según reflejó el cronista del viaje, Pedro de Sotomayor.

Francisco Vázquez encomendó a sus hombres encontrar dicho enclave, y para ello, se les concedieron 80 días. Después de los primeros 20, encontraron el lugar, pero debido a problemas con el acceso al agua potable decidieron regresar a la población.Días más tarde, sería Fernando de Alarcón el primer europeo en tocar y navegar por las aguas del río Colorado, pero a cientos de kilómetros del Gran Cañón.

Actualmente, los únicos habitantes que forman de alguna manera la civilización de este entorno natural, son las diferentes tribus indígenas que componen la población de la zona. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, los indios Apaches de la Montaña Blanca; los indios Navajos; y los anteriormente citados, los Hopi.

Visita obligada

Cualquiera que viaje a la costa oeste de Estados Unidos tiene que incluir una parada en este parque, que este año cumple 40 años como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y su primer centenario como Parque Natural. Lo más habitual es realizar la visita después de unos días en la ciudad del juego, Las Vegas, que se encuentra a cuatro horas en coche del lugar.

El parque cuenta con dos entradas: la norte -cerrada desde noviembre hasta abril por la nieve- y la sur, abierta las 24 horas y los 365 días del año. Desde el extremo sur al norte del parque hay unas cinco horas de conducción.

El clima es árido y cálido en verano, no llegando a superar los 30ºC de temperatura media registrada en los meses de junio, julio y agosto. Mientras que en invierno las temperaturas no superan los 15 grados.

Para realizar la excursión existen varias opciones: en primer lugar conducir su propio coche con una tarifa que oscila entre los 30 y 35 dólares USA. También puede elegir la entrada a pie, que son 20 dólares por persona y podrá tomar las lanzaderas gratuitas que funcionan por el parque realizando diferentes recorridos y con una frecuencia de 15-30 minutos.

No obstante, también existen días en los que la entrada al parque es gratuita y se pueden consultar en su página web. No obstante, no importa la forma en que lo visite o en que se mueva por esta maravilla natural, el entorno es espectacular y marcará un antes y un después en todo lo que haya visto hasta ese momento.