Madrid sigue ampliando su parque de restaurantes y su oferta gastronómica con propuestas de otras latitudes y de las diferentes regiones del país; guías y expertos sitúan a la capital en el mapa del turismo vinculado a la mesa, a pesar de que muchos hablan de "burbuja" en el sector.

Según los datos de Hostelería de España, en la Comunidad de Madrid existían en 2018 un total de 9.224 restaurantes y puestos de comida; es un 18 % más que ocho año antes, un periodo en el que, por contra, los establecimientos sólo de bebida han caído un 14 %.

Hace sólo unos días, la editorial de guías de viajes Lonely Planet situaba a Madrid como segundo mejor destino europeo para visitar en 2019 y, entre los motivos, destacaba su "variadísima propuesta gastronómica" y citaba ejemplos como Ponzano, "una de las calles con el mejor ambiente nocturno del continente".

El secretario general de Hostelería de España, Emilio Gallego, considera que la capital ofrece una oferta "cada vez más cosmopolita y sibarita", a la vez que especializada en diferentes segmentos.

El guiso de la restauración en Madrid se calienta con diferentes fuegos, como la concentración de enseñas o el "atractivo del sector para la inversión empresarial", según Gallego, además de la llegada de cadenas internacionales y regionales. "Madrid es una plaza donde todo el mundo quiere y tiene que estar presente", resume, por lo que son muchos los que quieren "probar suerte y meter cabeza en un mercado que ofrece muchas posibilidades, pero que también es muy competitivo y no todo el mundo triunfa".

En cuanto a si hay "sitio para todos", Gallego señala que hay que mirar a las cifras "macro" que, de momento, apuntan a que la restauración sigue sumando establecimientos netos, superficie y renta disponible de los ciudadanos.

La "conquista" de Madrid

"La gente gasta mucho dinero en restauración en Madrid", coincide Alejandro Zaragoza, el responsable del restaurante Selfie, el primer establecimiento del grupo Marina Alta en la capital, que ya cuenta con seis restaurantes en Valencia. "Estar en Madrid da mucho prestigio y mucho nombre", por lo que llevaba "entre tres y cuatro años" analizando cómo hincarle el diente a este mercado, resalta.

Encontraron un local que ya funcionaba en la zona de Núñez de Balboa y hace un año se hicieron con él; han tenido que ampliar su oferta y, aunque ofrecen sus arroces valencianos, han incluido platos de moda como el poke hawaiano y el tartar, ofrecen espacios para eventos y sacan rendimiento a su zona de barra con el momento del afterwork.

Una diversidad que también se plasma en la citada Ponzano, donde hay desde bares de "toda la vida" y tabernas a gastrotabernas y propuestas innovadoras; locales que abren y otros que cierran, y propuestas culinarias de toda geografía, como Le Qualitè Tasca, donde presumen de trabajar sin intermediarios, del campo a la mesa, fundamentalmente de productores de El Bierzo (León).

De la Costa del Sol a la capital

En el terreno de la gastronomía internacional se acaba de incorporar el argentino "Tango", que después de un cuarto de siglo en Puerto Banús (Marbella) hace un mes que ha desembarcado con sus especialidades en carnes argentinas. Su propietario, Luciano Calomeni, reconoce que llevaba cinco años pensando en abrir en Madrid por la estacionalidad del mercado en la Costa del Sol y por la conexión de sus clientes, muchos de ellos madrileños que veranean en esta zona.

"Sabemos que en Madrid hay una burbuja de restauración, pero no hay un restaurante argentino con una parrilla como la nuestra", asegura; los show de tango o los menús ejecutivos son algunas de las cartas con las que han entrado a jugar esta partida y, de momento, "la aceptación ha sido muy buena".

La diferenciación es, por tanto, la clave para conquistar a los comensales de la difícil plaza de Madrid, donde la batalla para satisfacer a los "foodies" propios y de paso, se libra día a día.