Ramiro Fuente | EFEMadrid

¿Qué verificamos?

El contagio de la COVID-19 empezó el pasado octubre con vacunas de la gripe "contaminadas" y el coronavirus permaneció latente en el organismo de los enfermos hasta aflorar meses después.

Conclusión

Es un bulo sin fundamento científico. El SARS-CoV-2 no tiene relación alguna con el virus de la gripe y haberse inyectado esa vacuna no aumenta el riesgo de contraer COVID-19.

El coronavirus no se empezó a contagiar ni se ha propagado a partir de vacunas contra la gripe "contaminadas", como aseguran mensajes difundidos por WhatsApp y redes sociales que carecen por completo de base científica.

Desde hace días circulan por Facebook y Twitter mensajes que relacionan el origen y la expansión de la pandemia de COVID-19 con la vacuna contra la gripe. Algunos de ellos aseguran que "las vacunas son las que causan las muertes" y "murieron tantas personas" porque la mayoría de los afectados por coronavirus se habían vacunado de gripe.

Especialmente viral ha sido un audio compartido por WhatsApp y replicado en YouTube y redes sociales en el que una mujer afirma que la COVID-19 no llegó de China en febrero, sino que fue inyectada con las vacunas de la gripe el pasado octubre y quedó latente durante meses en el sistema nervioso de los afectados hasta que afloró cuando sus organismos acumularon un nivel elevado de carga viral.

Según su argumentación, el coronavirus, que pudo contaminar "un 5 %" de las vacunas de la gripe inyectadas y "tiene inserciones de otros tipo de virus" como el del VIH, el SARS o el herpes, era "superagresivo" en marzo porque la carga viral acumulada desde octubre provocó "cuadros de colapso brutales", pero, una vez que se ha transmitido "de manera natural" de persona a persona, presenta "síntomas débiles".

La autora del audio esgrime como supuesta prueba de su tesis que los casos graves conocidos en marzo afectaron a colectivos vacunados como "personas mayores, personal sanitario, algunos deportistas..." y recalca además que la vacuna de la gripe "debilita el sistema inmune".

"La vacuna de la gripe nos la podíamos ahorrar, porque esto de que protege no está demostrado; no hay una menor incidencia de gripe gracias a la vacunación", insiste en esta grabación.

Ninguna relación entre el SARS-CoV-2 y el virus de la gripe 

Lo cierto es que no hay fundamento científico en ninguna de esas afirmaciones. El SARS-CoV-2 no tiene relación alguna con el virus de la gripe, el de herpes o el VIH, el periodo de incubación de los primeros casos de coronavirus no coincide con la preparación de las vacunaciones contra la gripe y haberse inyectado esa vacuna ni previene ni aumenta el riesgo de COVID-19, según los expertos consultados.

"Las vacunas de la gripe son muy seguras y siguen estrictos controles de calidad y supervisión por las agencias de medicamento europea y española; no existe la más mínima sospecha seria que las relacione con la COVID", afirma, en declaraciones a EFE, el doctor Jesús Castilla, del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

El doctor Castilla, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, recuerda que las vacunas se administraron en España mayoritariamente entre septiembre y noviembre, mientras que los casos de COVID-19 empezaron a aparecer a finales de febrero, por lo que el periodo de incubación del coronavirus no podría explicar un origen relacionado con la vacunación.

Del mismo modo, el doctor Joan Ramón Villalbí, expresidente y actual miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), recalca que son dos virus distintos y que las vacunas se prepararon meses antes de que apareciera la COVID-19 en China, con una composición que fue recomendada mucho antes por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No estuvo latente desde octubre

¿El coronavirus pudo quedar latente durante meses? Tampoco. Puede permanecer en el organismo un tiempo, pero "no hay evidencias de que pueda quedar acantonado indefinidamente en las células humanas y generar reactivaciones pasados meses o años, como ocurre con los virus herpes", argumenta el doctor Castilla.

El SARS-CoV-2 es un virus nuevo, "claramente diferenciado de otros" anteriores, y, además, es "genéticamente muy diferente" del VIH, que es un retrovirus, y del herpes, que es un virus DNA. El coronavirus de la COVID es un virus RNA y también se ha descartado que sea una evolución del SARS, con el que "tampoco parece compartir inmunidad cruzada".

¿Los casos más graves afectaron a ancianos, que previamente habían sido vacunados contra la gripe? Los ancianos se infectaron como los demás (salvo los niños), pero "se ponen más enfermos y se mueren más", como reflexiona el doctor Villalbí. Además, las residencias eran un espacio "muy proclive al contagio", no apropiado para aislar a las personas.

No ha suavizado sus síntomas

¿Y los síntomas de la COVID son ahora más leves que en marzo? Tampoco es cierto. Este especialista explica a EFE que ahora se diagnostica a muchas más personas para descartar todos los sospechosos y, por tanto, se detectan muchos casos con poca sintomatología, mientras que al principio, ante la escasez de test, se sometían a diagnóstico únicamente a los que ingresaban graves.

En contra de lo que sostiene el audio viralizado, la transmisión "persona a persona" es la forma en que se ha transmitido siempre la COVID-19. Los primeros casos en cada lugar se explicaron por la llegada de personas infectadas desde zonas donde el virus ya estaba circulando.

¿Por qué la transmisión fue rápida e intensa al principio? El doctor Castilla detalla cómo contribuyó a ello su transmisión por gotitas en los meses de invierno, la falta de anticuerpos frente a este virus en la población y la existencia de "muchos casos leves con pocos síntomas o asintomáticos".

En lo que respecta a su incidencia en el personal sanitario, se debe a que es el que "está en primera línea, atendiendo a enfermos; en los primeros tiempos se infectaron sin saberlo y después porque no disponían de equipos de protección" suficientes, subraya Villalbí.

Los trabajadores sanitarios asumen mayor exposición a virus respiratorios y, en caso de contagiarse, pueden transmitir la infección a sus pacientes. Por eso coincide en ellos y en las personas mayores -puntualiza Castilla- una mayor probabilidad de estar vacunados de gripe y de contraer la COVID-19.

En cuanto a los deportistas, no tiene que ser mayor su riesgo que el de la población general, salvo por "tener una vida social más intensa y viajar más". O bien se les ha sometido a más pruebas para decidir si podían volver a competir. El caso es que, como destaca Villalbí, los deportistas no se vacunan contra la gripe. Y en España, en general, solo se vacuna un 55 % de los que deberían hacerlo.

A más diagnósticos menos proporción de graves

El doctor Jesús Molina Cabrillana, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, considera también "incoherente" y carente de "base científica alguna" este audio. Una grabación que circuló en WhatsApp de forma anónima o atribuida a una "inmunóloga", pero cuya autoría ha reconocido en su cuenta de Twitter Sandra Félix, una médica especialista en estética facial y corporal.

¿Por qué ahora el COVID-19 parece más leve? "Porque estamos diagnosticando todos los casos, mientras que antes quedaron sin diagnosticar el 90 %", contesta el doctor Molina. Porque se identifican, se evitan contagios y, al haber menor número de infectados, "es menos probable que haya casos graves".

"El problema fundamental es que la propagación coincidió con la época en que había muchos pacientes con síntomas respiratorios por gripe, resfriado, catarro... En aquel momento no se le daba la importancia debida", continúa este especialista.

Y los niños sí se han visto afectados, aunque no hayan enfermado. "De hecho, en el estudio (voluntario de seroprevalencia) de Torrejón de Ardoz, sorprendentemente, son los que más anticuerpos tienen; y no se han vacunado de la gripe", advierte Molina Cabrillana.

Trump: "No me gusta inyectarme cosas malas"

Sobre la presunta ineficacia de la vacuna contra la gripe, el doctor Castilla destaca que "existe numerosa evidencia científica" de que previene todos los años gran número de hospitalizaciones y muertes. De hecho, argumenta, "si no se vacunasen todos los años muchas personas, las ondas de gripe tendrían un impacto mucho mayor", que "las harían parecerse a lo que observamos con la COVID-19".

El doctor Villalbí precisa, eso sí, que su eficacia es "modesta", ya que, frente al 98 % de la del sarampión, la vacuna de la gripe es eficaz en un 60 %. "Pero una cosa es que tenga una eficacia más modesta y otra que no la tenga..."

A raíz del debate sobre las vacunas reabierto tras la crisis sanitaria del coronavirus, estos días volvían a ponerse de actualidad en las redes unas antiguas afirmaciones de Donald Trump sobre la gripe en 2015, antes de que el entonces empresario llegase a la Casa Blanca.

En esas declaraciones, emitidas en el programa de Gregg "Opie" Hughes y Jim Norton en el canal de radio neoyorquino SiriusXM, Trump aseguraba que la vacuna contra la gripe era "ineficaz" y que él nunca se la administraba porque no le gustaba la idea de "inyectar cosas malas" en su cuerpo.

"Creo que Donald Trump no es ningún referente científico a tener en cuenta sobre este tema. Sus recomendaciones contradicen las de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de EEUU", apunta al respecto el doctor Jesús Castilla, especialista de la Sociedad Española de Epidemiología.

La vacuna de la gripe no entraña riesgos

Al margen del audio de Sandra Félix, defensores de la tesis que relaciona la COVID-19 con la vacuna de la gripe también han esgrimido un estudio científico estadounidense publicado en octubre de 2019 bajo el título "Vacunación contra la gripe e interferencia del virus respiratorio entre el personal del Departamento de Defensa durante la temporada de gripe de 2017 a 2018".

Pero sus conclusiones no probaban interferencia de virus respiratorios en la población vacunada contra la gripe. Es más, el propio autor del estudio, el epidemiólogo Gregory Wolff, precisaba el pasado abril que sus resultados no pueden ser relacionados con la COVID-19 y tampoco respaldan las tesis anti-vacunas, sino todo lo contrario, porque los vacunados tenían menos probabilidades de infección por otros virus respiratorios.

Tal como explica el doctor Jesús Castilla: "Si se compara la incidencia de COVID-19 entre personas de idéntica edad y situación de riesgo, unas vacunadas y otras no, se comprueba que la vacuna de la gripe ni previene ni aumenta el riesgo de COVID", algo "lógico porque el componente inmunológico de la vacuna de la gripe no guarda ninguna relación con la composición antigénica del coronavirus".

Fuentes:

- Doctor Joan Ramón Villalbí, expresidente y actual miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas).

- Doctor Jesús Castilla, experto del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.

- Doctor Jesús Molina Cabrillana, presidente de la Sociedad Canaria de Medicina Preventiva Hospitalaria y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

- Estudio estadounidense "Vacunación contra la gripe e interferencia del virus respiratorio entre el personal del Departamento de Defensa durante la temporada de gripe de 2017 a 2018". Octubre de 2019.

- Carta del epidemiólogo Gregory Wolff sobre su estudio "Vacunación contra la gripe e interferencia del virus respiratorio entre el personal del Departamento de Defensa durante la temporada de gripe de 2017 a 2018". Abril de 2020.