Fernando Labrador | EFEMadrid

¿Qué verificamos?

La nieve de la borrasca Filomena si se quema no se derrite y adquiere un color negruzco y un olor a plástico, por lo que quizá tiene un origen artificial. 

Conclusión

El paso directo del estado sólido al gaseoso se llama sublimación y le ocurre siempre a la nieve si se le aplica calor de repente, como explican los profesores de física. En cuanto al cambio de color, se debe a los restos de combustión, el hollín; mientras que el olor a plástico de los experimentos proviene de los productos químicos del encendedor que se utiliza.

La borrasca Filomena, que llegó este enero al sudoeste de Europa desde el océano Atlántico y tenía asignado el nombre desde el 1 de octubre para el que fuera sexto temporal de gran impacto de esta temporada, ha provocado grandes nevadas que en algunos puntos del centro de la península Ibérica han supuesto un récord en el último medio siglo y ha generado suspicacias en algunos internautas sobre si su origen fue plenamente natural.

En las redes sociales en los últimos días han sido muy compartidos varios vídeos en los que se pone en duda el carácter únicamente acuoso de la nieve precipitada en este temporal, con comentarios sobre la posibilidad de que contenga polímeros, en especial plástico, y que aventuran su procedencia en las quimioestelas.

El vídeo más viralizado en diferentes redes sociales fue compartido en muchas distintas publicaciones y en una de ellas, en Instagram, tuvo solo en su primer día 925.000 visualizaciones y 240.000 reproducciones. En otra publicación en Instagram ha sido reproducido otras 55.000 veces en un día. Puede encontrarse también esa filmación con diferentes textos de presentación en Facebook (1, 2, 3), en TikTok y en YouTube, mientras que en Twitter contribuyeron a difundirlo el sábado 9 de enero quienes le daban pábulo, se asombraban o dudaban (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7).

En ese vídeo, una mujer a cuyo rostro no enfoca la cámara durante los 82 segundos de grabación sale a un balcón, hace una bola de nieve y dice que va a comprobar "que no es nieve de verdad, que es puro plástico". Entonces, aproxima la llama de un mechero y afirma que "no se deshace" y huele "a plástico quemado". "Es una mierda que nos mandan, es puro plástico, nos siguen engañando con todo, comprobadlo vosotros mismos", concluye.

En la publicación más viralizada el usuario que cuelga el vídeo expone: "Haarp, geoingeniería, cambio del clima... se puede a través de estos mecanismos cambiar el tiempo, crear huracanes, inundaciones o sequías.. son muchos los que afirman que sí y que esta nieve es artificial".

Otros cuantos vídeos similares, de personas que se graban haciendo el experimento de quemar la nieve, se pueden ver en Twitter (1, 2, 3), en Facebook y en YouTube.

Paso directo de sólido a gas

Cuando algunos usuarios de las redes sociales se han sorprendido estos días del experimento de quemar nieve y lo han enlazado con diversas teorías conspirativas, algunos internautas se han mofado, entre ellos el humorista Goyo Jiménez con un sketch, mientras otros han ofrecido explicaciones docentes (1, 2, 3, 4, 5, 6).

En física, la sublimación es el tránsito del estado sólido al gaseoso sin previa licuación, como está definido en el diccionario ("sublimar: pasar directamente del estado sólido al de vapor") y en los manuales escolares ("las partículas de la superficie de un sólido pueden adquirir suficiente energía cinética para vencer las fuerzas que las mantienen unidas y pasar directamente al estado gaseoso; a este proceso se le llama sublimación").

La sublimación ocurre en la naturaleza en lugares con baja humedad relativa, vientos secos y a gran altitud, como en los glaciares o en grandes cordilleras. Es necesaria la presencia de energía, como una luz solar intensa, zonas con menor presión atmosférica, baja temperatura y fuerte viento.

Si se aportan 620 calorías a un gramo de agua en estado sólido se produce la sublimación y es lo que pasa al aplicar la llama de un mechero a una bola de nieve, porque se pasa repentinamente de una temperatura muy baja a una muy alta. Si es un pedazo de nieve sin apelmazar, con poros de aire, parte se sublimará y otra parte se licuará; aunque lo normal es que no gotee, sino que pase al resto de la bola por capilaridad. En cambio, si la bola está apretada, no se apreciará el derretir y apenas se verá reducir la cantidad sublimada.

El color negro es hollín

Quienes creen que la nevada es falsa -llamados ya "nevacionistas" por otros tuiteros, en un juego de palabras entre negacionistas y nevada- señalan como otra prueba el color negro que queda en la nieve quemada, ya que perciben que eso sería propio del plástico que ha ardido, pero no del hielo o la nieve.

Sin embargo, en la nieve también es natural que quede un detrito, como ha explicado el biotecnólogo Luis Quevedo en un vídeo. "Ennegrece porque deja restos de combustión, hollín", expone.

El olor a plástico sería el ocasionado por los productos químicos de la mancha de hollín del mechero, de la misma forma que si la bola de nieve se chamuscase con fuego de leña, entonces olería a hollín de leña.

Por tanto, no hay ningún misterio en los experimentos con la nieve que se han hecho virales para denunciar que la nevada Filomena es artificial, ya que si se le aplica el calor de una llama al agua en estado sólido puede producirse la sublimación, así como el color y el olor resultantes derivan de la combustión.

Fuentes:

"Borrasca Alex, primera de un listado de 21, impactará con frío generalizado", EFE Verde, 1 de octubre de 2020.

"España afronta 'la fase más adversa' del temporal con nevadas históricas", EFE, 8 de enero de 2021.

"No nos fumigan, las estelas de avión son solo condensaciones de vapor de agua", EFE Verifica, 22 de octubre de 2020.

Web del Ministerio de Educación y Formación Profesional, recursos TIC de física y química para Secundaria.

Lección sobre cambios de estado del agua en el blog Meteorología Básica.

Sublimaciones.net, explicación sobre la sublimación del agua.

Blog del biólogo Álvaro Bayón, artículo sobre la nieve falsa y el mechero.

Canales de Twitter del biotecnólogo Luis Quevedo y del arquitecto Aleix Llull.