Miguel Ángel Moreno I EFEMadrid

Cuando todavía faltan algunos meses para la llegada de la gripe, han comenzado circular mensajes falsos en las redes sociales que relacionan este virus con el que provoca la COVID-19.

Estos son algunos de los bulos que se están compartiendo:

La segunda ola de gripe española no fue más letal por la despreocupación ciudadana

Contenidos con el mensaje acerca de que “el segundo brote de la gripe española de 1918 fue más letal que el primero porque la gente se despreocupó en verano” han sido muy compartidos en las redes sociales en España, con este añadido: “No dejemos que la historia se repita”.

El mensaje se popularizó al comienzo del verano de 2020, tras una primavera con decenas de miles de fallecidos por coronavirus y ante el temor a una próxima segunda ola de la pandemia actual.

Estas afirmaciones, que han circulado junto a fotografías de la época, se han publicado sobre todo en Instagram y en Twitter.

Es cierto que la segunda oleada de la conocida como "gripe española", registrada entre septiembre y noviembre de 1918, produjo más muertes que la primera, ya que fue responsable de cerca del 70 % del total de muertes de aquella pandemia, que se saldó con 50 millones de fallecidos (300.000 en España).

Pero entre los múltiples factores que provocaron el aumento de la mortalidad durante el segundo brote no se encuentra necesariamente la despreocupación de la población: la probable mutación del virus, su llegada a zonas rurales y un retraso en algunas medidas tomadas por las autoridades fueron más determinantes en el aumento de muertes que la relajación tras la primera ola.

Aquí puedes leer la verificación completa.

No hay relación entre vacunados contra la gripe estacional y muertes por COVID-19

Otro de los mensajes más populares en internet sobre gripe y coronavirus es la foto de una gráfica. En ella, se relacionan los países con más vacunados contra la gripe con las tasas más elevadas de mortalidad por COVID-19, con el objetivo de establecer una correlación entre ambos factores.

Pero esto no demuestra que la vacuna de la gripe estacional esté detrás de las muertes por el nuevo coronavirus. De hecho, los datos sobre personas de la tercera edad vacunadas ni siquiera coinciden con las tasas más elevadas de mortalidad por COVID-19.

"Qué 'causalidad': A mayor vacunación contra la gripe, más fallecidos por COVID", asegura una imagen con comentarios en español que se ha difundido tanto a través de Facebook como de Twitter.

El gráfico registra datos de 17 países a través de dos variables: la tasa de vacunación de la gripe entre los mayores de 65 años con una escala horizontal en el eje de abscisas y la tasa de mortalidad de COVID-19 por cada 100.000 habitantes con una vertical en el eje de ordenadas.

El resultado es una diagonal algo curvada que demostraría una supuesta correlación: los países con más vacunación serían también los que registran más muertes.

Pero, en realidad, esa relación no existe. Los valores atribuidos a cada una de las naciones escogidas son más o menos correctos, pero el autor ha elegido los países que más le convenían para su tesis y ha excluido los que demuestran que es falsa. Además, ha distorsionado la escala vertical para conseguir el efecto de que todos los puntos se agolpen en torno a la diagonal.

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El coronavirus no se ha propagado a partir de vacunas de gripe contaminadas

El coronavirus no se empezó a contagiar ni se ha propagado a partir de vacunas contra la gripe "contaminadas", como aseguran mensajes difundidos por WhatsApp, Facebook y Twitter que carecen de base científica.

Algunos de ellos aseguran que "las vacunas son las que causan las muertes" y "murieron tantas personas" porque la mayoría de los afectados por coronavirus se habían vacunado de gripe.

Especialmente viral ha sido un audio compartido por WhatsApp y replicado en YouTube y redes sociales en el que una mujer afirma que la COVID-19 no llegó de China en febrero, sino que fue inyectada con las vacunas de la gripe el pasado octubre y quedó latente durante meses en el sistema nervioso de los afectados hasta que afloró cuando sus organismos acumularon un nivel elevado de carga viral.

Según su argumentación, el coronavirus, que pudo contaminar "un 5 %" de las vacunas de la gripe inyectadas y "tiene inserciones de otros tipo de virus" como el del VIH, el SARS o el herpes, era "superagresivo" en marzo porque la carga viral acumulada desde octubre provocó "cuadros de colapso brutales", pero, una vez que se ha transmitido "de manera natural" de persona a persona, presenta "síntomas débiles".

Pero ninguna de esas afirmaciones tiene base científica: el SARS-CoV-2 no tiene relación con el virus de la gripe, el de herpes o el VIH; el periodo de incubación de los primeros casos de coronavirus no coincide con la preparación de las vacunaciones contra la gripe; y haberse vacunado ni previene ni aumenta el riesgo de COVID-19, según expertos consultados por EFE.

"Las vacunas de la gripe son muy seguras y siguen estrictos controles de calidad y supervisión por las agencias de medicamento europea y española; no existe la más mínima sospecha seria que las relacione con la COVID", afirma, en declaraciones a EFE, Jesús Castilla, miembro del Grupo de Trabajo de Vacunas de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

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