Por Desirée García, Ramiro Fuente y Sagrario Ortega.

¿Qué verificamos?

El policía ingresado grave en un hospital de Barcelona fue herido accidentalmente por otro agente.

Conclusión

No hay prueba ni indicio alguno que permita sostener esa suposición.

 Ninguna prueba avala los mensajes de usuarios que afirman en las redes, con distintos argumentos, que el policía nacional ingresado grave en un hospital de Barcelona como consecuencia de un impacto en la cabeza resultó herido, en realidad, por el disparo accidental de otro agente.

Barcelona vivió hace una semana la jornada de mayor tensión desde que comenzaron las protestas por la sentencia del "procés". Esa noche del viernes 18, un agente antidisturbios recibió un impacto en la cabeza que le dejó inconsciente.

Desde el principio, la Policía Nacional ha asegurado que la causa fue un objeto pesado lanzado contra él por participantes en los altercados, pero en los últimos días otra teoría se ha viralizado: fue víctima del "fuego amigo".

Decenas de publicaciones en las redes, acompañadas de vídeos que recogen el momento en que el policía vigués Iván Álvarez es atendido por sus compañeros, intentan demostrar que, en realidad, al agente le hirió una pelota de goma disparada de forma involuntaria por otro policía situado tras él.

Según distintos usuarios y plataformas digitales, este hecho no se habría conocido antes porque los medios de comunicación han recibido "coacciones" para que no difundieran estas imágenes, que supuestamente contradicen la versión de los hechos ofrecida por la Policía Nacional.

Sin pruebas

No hay prueba alguna que sustente ninguna de las afirmaciones que apoyan la hipótesis del "fuego amigo".

El quinto día de protestas en Barcelona, que coincidió con la jornada de huelga general, los disturbios comenzaron antes de caer el sol. Grupos de jóvenes se concentraron desde primera hora de la noche en torno a la plaza de Urquinaona, donde los manifestantes lanzaban petardos, cristales y piedras.

Los hechos se produjeron muy cerca de ahí, donde un grupo de antidisturbios se enfrentó a jóvenes atrincherados tras una barricada de contenedores de basura y una gran hoguera.

Varios vídeos reproducen la misma secuencia desde distintos ángulos: una decena de policías antidisturbios permanecen agrupados en la acera izquierda de la calle Jonqueres, en su confluencia con Trafalgar, cuando uno de ellos dispara su arma y, segundos después, un agente aparentemente herido es trasladado por varios compañeros a otra zona de la calle, donde lo intentan atender sobre el asfalto.

¿Qué objeto hirió al agente?

A los pocos segundos del inicio de la grabación, uno de los agentes dispara su escopeta. Se escucha la detonación y se ve cómo un objeto parecido a una pelota rebota en la parte inferior izquierda de la pantalla. Siete segundos después, se vé desplomarse lentamente la cabeza de uno de los policías en medio del grupo de uniformados y varios compañeros se alejan con el cuerpo de un compañero, aparentemente inconsciente, en brazos.

Las armas empleadas por los antidisturbios de la Policía Nacional solo disparan proyectiles de caucho como el que, según comentan usuarios en las redes, habría impactado en la nuca de la víctima, antes de salir despedida hacia la izquierda.

De hecho, se ha extendido el mensaje de que un informe médico del Hospital de Sant Pau de Barcelona, donde el agente fue atendido con un traumatismo craneoencefálico y continúa estable dentro de la gravedad, confirmaría que fue una pelota de goma la causa de la herida del agente, tras recibir un disparo fortuito.

Esto es falso. Fuentes del Sant Pau subrayan que ni ese ni otros informes hospitalarios incluyen datos sobre las posibles causas de la herida. No son informes forenses y, por tanto, contienen exclusivamente datos sobre las características médicas de la lesión que permitan tratar al paciente de la forma más apropiada.

Además, el autor del disparo, situado en primera fila y dando la espalda al herido, difícilmente habría podido herir en el cuello a su compañero. Fuentes policiales consideran además improbable que un agente pudiera herir de forma fortuita a otro agente porque reciben una formación muy específica para evitar riesgos de este tipo y todos se sitúan en la misma línea de disparo.

La Policía defiende que su agente fue víctima del lanzamiento de un objeto pesado. Y así lo recoge también el auto dictado el pasado domingo por el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, que ordenó prisión provisional comunicada y sin fianza para uno de los jóvenes participantes en las protestas por delito de atentado y desórdenes públicos.

En los razonamientos jurídicos, el magistrado subraya que los grupos a los que pertenecía el detenido "han herido a un centenar de policías, uno de los cuales está en la UCI por una pedrada en la cabeza".

Lo que revelan las marcas del casco

Los cascos utilizados por los antidisturbios están fabricados con fibra de aramida, un material ligero que absorbe fuertes impactos, y de hecho están preparados para soportar disparos de armas de fuego (cortas del calibre 22 y revólver del calibre 38) a cinco metros de distancia, conforme a los requisitos del pliego de prescripciones técnicas que establece la Dirección General de la Policía para la adquisición de este equipamiento.

Según expertos en operativos policiales antidisturbios, sería imposible que una pelota de goma, incluso lanzada a muy corta distancia, le hubiera provocado una herida grave en la cabeza.

Consultado por EFE a través de fuentes policiales, uno de los agentes que acompañaban en aquel momento al policía herido indica que no fue en la parte posterior del casco donde recibió el impacto y describe el objeto arrojado por los agresores como "un adoquín de ladrillo macizo", que "se partió con el golpe". El agente sangraba abundantemente y perdió el conocimiento.

Este relato coincide con el diagnóstico del perito en balística forense Iñaki Piqueres, que descarta "de forma categórica" que el impacto fuese producido por una pelota de goma, tras analizar los desperfectos provocados en la superficie del casco del policía herido, según fotografías a las que ha accedido EFE.

Para Piqueres, lo más probable es que el golpe fuera causado por un "adoquín o ladrillo lanzado en vertical", seguramente "impulsado" y no simplemente "dejado caer".

Así lo revela el análisis de la gran marca cuadrangular y otras señales del impacto visibles sobre el casco, provocadas por un objeto "de morfología poco roma, sin llegar a ser puntiaguda", lo que "es compatible con un adoquín, ladrillo, e incluso, por ejemplo, un rodamiento lanzado a velocidad alta y/o altura elevada", precisa.

El perito añade que "el impacto de llevó a cabo con una angulosidad aproximada de 30 grados por la parte derecha del agente".

Los policías estaban parapetados junto a un edificio emblemático de la ciudad, el rascacielos Urquinaona, enclavado en la confluencia de las calles Trafalgar y Jonqueres y que alberga oficinas y viviendas (a partir de la planta sexta), según el Ayuntamiento de Barcelona.

Además, frente a mensajes que aseguran en Twitter que solo las escopetas para pelotas de goma podrían haber causado los daños descritos, Piqueres insiste en que la fuerza de penetración de este tipo de arma es "tremendamente inferior" a la de las armas de fuego para las que están preparados los cascos antibalas, por la densidad del proyectil (goma contra metal), su velocidad y, sobre todo, porque su punta es redonda y no puede perforar.

"El impacto del casco, aunque debería analizarse in situ, no corresponde con el calibre ni comportamiento de un proyectil con las características (forma y densidad) de una pelota de goma, que tiende a adaptar su forma al objetivo (por forma y material)", describe el experto, quien mantiene que una pelota de goma, a falta de un análisis pericial exhaustivo, "tendría una respuesta que no sería coincidente con lo que muestran los datos".

"Lo he matado" o... ¿"lo ha matado"?

Pero la "prueba" definitiva para quienes afirman que hubo "fuego amigo" son las supuestas exclamaciones de uno de los agentes que atiende al herido en el suelo: "¡Lo he matado, lo he matado!".

"Los gritos de los agentes y las palabras de uno de ellos desmontan el relato policial, que decía que fue herido por los manifestantes", comenta una noticia publicada por Kit Radio Internacional.

Los vídeos difundidos en redes sociales presentan mucho ruido ambiente, sobre todo de disparos, cascotes y otros objetos lanzados por los manifestantes y gritos que dificultan la escucha de la conversación entre los cinco agentes que atienden a su compañero mientras un sexto avisa por radio de lo sucedido.

Incluso tras filtrar y limpiar el audio, no queda claro si, tras escucharse a un agente decir "¡Déjale respirar, hostia", otro grita "¡Lo he...!" o "¡Lo ha matado!".

En cualquier caso, ninguna de estas dos expresiones podrían considerarse una prueba determinante para establecer la autoría del golpe.

No cae nada del cielo

Algunos sostienen que, si fue una pedrada o un adoquín lanzado desde el cielo, debería verse en el vídeo, cuya imagen es de baja calidad.

Sin embargo, es muy posible que el video no capte el instante de la caída del proyectil, sino los momentos posteriores. Así lo explica en Twitter la periodista de El País Rebeca Carranco en el texto con el que acompaña un vídeo grabado en aquellos momentos: "Yo capté el momento del agente ya herido, no antes. No vi el momento. Quien habla de 'fuego amigo', tampoco".

Además, la grabación que se esgrime como supuesta prueba comienza con los agentes reagrupados en una esquina, no formados en línea, como se sitúan habitualmente para lanzar pelotas de goma, lo que concuerda con la idea de que el vídeo es posterior al impacto que hirió al agente.

Por último, el polémico vídeo, que se ha viralizado en estos últimos días, no había sido censurado por presiones policiales desde el pasado fin de semana, como sostienen algunos medios digitales, ya que puede encontrarse publicado en Twitter desde el día siguiente al suceso, el sábado 19 de octubre.

Fuentes:

- Pliego de prescripciones técnicas para la adquisición de cascos antidisturbios UIP. Dirección General de Policía.

- Auto del juez Joaquín Aguirre, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, en el que acuerda prisión sin fianza para un detenido por los disturbios del 18 de octubre de 2019.

- Hospital de Sant Pau de Barcelona

- Perito en balística forense Iñaki Piqueres

- Expertos en dispositivos policiales antidisturbios

- Buscador del Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Barcelona