EFEAlicia G.Arribas. Madrid

El actor, director, productor y empresario emprendedor Antonio Banderas está a punto de hacer realidad uno de sus sueños más largamente acariciados: quiere revolucionar la actividad escénica de su ciudad hasta que Málaga "sienta suyo" su proyecto, el centro cultural Teatro del Soho CaixaBank.

"Será un diálogo continuo con la ciudad", ha dicho el malagueño en una entrevista con Efe en la que ha puntualizado que es un compromiso "suyo": "No solo voy a trabajar gratis, como actor, director y gestor sino que estoy invirtiendo en las obras del teatro sin retorno. Y de las recaudaciones que se hagan no se repartirán dividendos al final del año sino que se reinvertirá en hacer mejores espectáculos. Esa es la idea con la que vamos", afirma.

Y se reitera: "es un compromiso mío; esto no es un proyecto económico. Mi sueño -señala-, es que en unos años la gente de Málaga haga suyo este proyecto, que lo sienta suyo, y que llegue septiembre y (se frota las manos) esperen a ver qué nos van a echar en el Soho".

"Traeremos espectáculos contratados, españoles e internacionales, y trataremos de que sea un centro muy dinámico donde la gente pueda ver muchas cosas diferentes", adelanta.

Entre ellas, "A Chorus line", con la que piensa inaugurar las instalaciones en otoño. El propio actor protagonizará y codirigirá el musical.

Aliado con Caixabank para sacar adelante la iniciativa, el proyecto pensado a tres o cuatro años para tomar velocidad de crucero cierra el círculo que Banderas empezó hace años en Madrid, en el frustrado espacio Príncipe Pío ("ahí perdí un millón de dólares", se lamenta Banderas), y posteriormente en Málaga, donde tampoco pudo concretar su idea en los antiguos cines Astoria y Victoria.

"Es un proyecto largamente acariciado. Pero se tienen que dar las circunstancias. Si tu no ves antes de iniciarlo que están las instituciones y las personas que tienen que estar, mejor no. Un teatro -enfatiza el protagonista de "La máscara del zorro"- es un artefacto muy complejo".

Y se dieron las circunstancias. La ciudad de Málaga, dice, ha adquirido "un carácter cultural muy importante", que se consolida poco a poco", y a él le pilla en un momento de su vida que está "dispuesto a asumir grandes riesgos".

Todo encaja cuando entre "las personas" está Lluis Paqual, un amigo, que "ha decidido dar el paso no solo como director de escena sino como administrador y como gestor de la idea", dice Banderas.

A su lado, Pasqual cuenta que antes de dar el sí pidió "ver y oler" la ciudad, "ver si van a museos, si pasean o las ganas que pueden tener de encerrase en un sitio". Y pensó que "con esa gente" tenía ganas de "hablar, porque un teatro es un diálogo entre ellos y una pequeña colectividad artística". Su misión, dice, "es averiguar qué quieren oír y contárselo".

Aún no saben cómo acabará siendo el teatro, dotado en principio con dos salas, una de ellas con capacidad para más de seiscientas personas, pero sí saben que "lo más difícil será que la gente lo entienda como necesario", apunta Pasqual.

"En este proyecto no hay retranca, no hay oscurantismo, todo nace de la luz y de cosas tan hermosas como la amistad, la admiración y de una manera de entenderse", precisa el director teatral, a lo que Banderas aporta que, para él, "este es uno de sus proyectos más ambiciosos, pero no hablando en términos financieros.

El catalán adquiere esta nueva responsabilidad cinco meses después de haber dimitido de su cargo en el Teatre Lliure de Barcelona, del que fue cofundador en 1976 y que dirigía desde 2011, tras una polémica desatada en las redes sociales por la denuncia de una actriz que le acusó de ridiculizarla.

Banderas tiene pendiente, además, el estreno el próximo día 22 de marzo de "Dolor y gloria', la nueva película de Pedro Almodóvar, que protagoniza junto a Penélope Cruz, Raúl Arévalo y Leonardo Sbaraglia, entre otros. EFE

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