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En los pasados Juegos Olímpicos, celebrados en Río de Janeiro, Carolina Marín culminó el ambicioso desafío que se había propuesto. La onubense había sido ya campeona del prestigioso All England y la mejor jugadora de bádminton de Europa; había conquistado asimismo dos Campeonatos del Mundo y lucido el número uno, por lo que con el oro olímpico sintió que "lo había conseguido todo".

La satisfacción por los objetivos cumplidos, sin embargo, apenas fue duradera. Se sumió en una etapa de frustración, con una lesión en el sacro como desencadenante.

"Eso me afectó muchísimo mentalmente. Era como si me hubieran atado con una cuerda", relata en una entrevista con la agencia EFE.

Durante algunos meses tuvo que reducir la carga de entrenamiento pero, por estar "entre las diez primeras" del ránking, la normativa de la Federación Mundial de Bádminton le obligó "a ir a ciertos torneos".

"No podía salir a competir todo lo bien que me hubiera gustado y lo hacía forzada", lamenta.

Después de dos años (2015 y 2016) en los que había ganado prácticamente todo, se produjo un acusado "bajón" físico y mental. "Me mantuve casi dos años ahí arriba", remarca. "Estaba claro que no podía aguantar otra preparación como la de los Juegos Olímpicos. Estaba al doscientos por cien y me quedé muy delgada, muy fina", abunda.

Entre pruebas médicas y malos resultados decayeron la ilusión y las ganas que motivaron su asentamiento en la elite de la disciplina, con la consecución, entre otros, de tres títulos continentales y dos mundialistas además del oro olímpico. Pero en la pasada edición de la Liga India volvió a ver la luz. "Los médicos me tuvieron que infiltrar y todo cambió. Empecé a encontrarme mejor conmigo misma y fui ganando confianza poco a poco", cuenta.

"Ahora creo que estoy recuperándola porque ya me encuentro más motivada, con más ganas de volver a los entrenamientos y, principalmente, se trata de volverme a motivar y de tener más confianza en mí misma de cara a los partidos complicados que tengo por delante", sostiene.

En el ecuador del ciclo olímpico que debe conducirla a los Juegos de Tokio 2020, Carolina Marín ha decidido asimismo volver a vivir en la Residencia Joaquín Blume, a escasos metros de su centro de entrenamiento, "para estar mucho más centrada".

"No quiero tener ningún despiste en mi cabeza. Quiero volver a centrarme en el bádminton al cien por cien", reconoce.

La andaluza, de 24 años, quiere evidenciar su recuperación física y mental la próxima semana. Su Huelva natal -en concreto el Palacio de los Deportes que lleva su nombre- alberga los Campeonatos de Europa. Tiene ante sí la posibilidad de ceñirse su cuarta corona europea consecutiva.

"Desde luego, lo afronto con muchísimas ganas. El año pasado, cuando me enteré de que iba a ser en Huelva, incluso me emocioné. Es algo que quería desde hace tiempo, desde que gané mi primer Campeonato de Europa en 2014. Entonces hablé con la Junta de Andalucía y en 2016, cuando gané los Juegos Olímpicos, se lo recordé otra vez al alcalde. Cuando me dijeron que finalmente le daban el Campeonato de Europa a Huelva me llenó de alegría, por haber traído un torneo tan importante para España y, sobre todo, por poder jugar delante de mi gente", indica.

Carolina Marín vivirá ese certamen de un modo "especial". No pernoctará en su casa sino que hará noche en el hotel del equipo español. Disfrutará de los suyos en la pista.

"Hemos trabajado el tema de cómo manejar la presión y las expectativas que hay en mí. Se puede manejar de muchas formas y yo lo intento manejar siempre de una forma positiva. Yo me he ganado que haya esas expectativas porque he ganado varios Europeos. Todos los ojos van a estar en mí, en volver a conseguir el Campeonato de Europa y yo creo que voy a centrarme en ir partido a partido y, sobre todo, en la tarea que tengo que realizar en cada uno de los partidos ante mis rivales", explica.

Aunque arrastra unas pequeñas molestias en una pierna, Carolina Marín confía en estar al "cien por cien" en la competición. "Mi objetivo es ir a ganarlo. Sería una recompensa más a mi carrera deportiva", destaca.

Con el título espera encontrar la confianza que la relance en el desafío de "volver a ser número uno del mundo", si bien el gran reto para 2018 es el Mundial, que se disputará del 30 de julio al 5 de agosto. EFE

Lucía Santiago