EFEZaragoza

Las empresas tecnológicas más punteras del mundo ya trabajan en el diseño de las ciudades inteligentes del futuro. Una nueva fórmula de convivencia que para la fundadora de la compañía zaragozana Libelium, Alicia Asín, tendrá como grandes retos la sostenibilidad, la movilidad y la transparencia.

Con apenas 12 años de recorrido, esta empresa que surgió para dar continuidad a un proyecto de fin de carrera se ha convertido en un referente en el campo del denominado Internet de las Cosas, lo que le ha llevado a alcanzar una facturación de más de 5,4 millones de euros en 2017 y a exportar el 90 % de sus productos a 120 países.

"El Internet de las Cosas consiste en hacer que cualquier objeto, desde una plaza de aparcamiento hasta un extintor, un aspersor de riego o la cuba de una bodega pueda tener sentidos y hablar con internet para decirle sus necesidades", explica didácticamente Asín (nacida en 1982) en una entrevista concedida a Efe.

Libelium se ha especializado en el diseño de los sensores que monitorizan todos estos parámetros, de forma que se pueda conocer con precisión aspectos tan distintos como el momento óptimo para recoger la uva de un viñedo, el efecto del cambio climático en la selva del Amazonas o dónde hay una plaza de aparcamiento libre en el centro de la ciudad.

"A día de hoy somos un dinamizador del sector", defiende la directora ejecutiva de esta empresa zaragozana que negocia cada uno de sus proyectos de forma individual con compañías integradoras, organizaciones sin ánimo de lucro o administraciones públicas.

Para Asín, la llegada de esta tecnología a los países en vías de desarrollo no debería producirse mucho más tarde que en Europa, Estados Unidos u Oceanía, ya que "sus retos son mucho mayores". En India, por ejemplo, centran sus esfuerzos en descubrir una forma de gestión inteligente del agua o un mecanismo para reducir el tráfico y la contaminación de sus grandes ciudades.

"Son países que cuando adoptan una tecnología lo hacen con la última del mercado, no hacen el orden habitual", señala la fundadora de Libelium. Esta particular circunstancia ya se produjo en la pasada década cuando Sudamérica integró de forma masiva la tecnología móvil, a pesar de que apenas disponían de teléfono fijo.

La incorporación del Internet de las Cosas en las grandes urbes no solo hará más eficiente algunas tareas de la vida diaria de los vecinos sino que, según prevé Asín, también supondrá una revolución en la política municipal y en los procesos de participación.

"En las ciudades del futuro vamos a ver una relación diferente entre los ayuntamientos y los ciudadanos", argumenta. Para la ingeniera informática, la generación de bancos abiertos de datos es una "oportunidad de oro" para fomentar la transparencia y acercar las decisiones de los gobiernos a sus votantes.

Entre los hitos que Asín ha conseguido en la última década se encuentra el diseño de detectores de radiación nuclear que enviaron a la zona afectada por el accidente de la central de Fukushima, la incorporación de sensores a un satélite para estudiar las tormentas solares en Marte o la monitorización de los gases que emite el volcán Masaya en Nicaragua.

Son algunos de los éxitos que han aupado a esta joven ingeniera informática a hacerse con el segundo premio para Mujeres Innovadoras que otorga la Comisión Europea y en el que competía con empresarias que tenían dilatadas carreras profesionales.

Asín dice no sentirse un referente para las jóvenes mujeres españolas, ya que esa etiqueta deben ponerla los demás, pero sí que participa habitualmente en foros con estudiantes para tratar de combatir la brecha de género que existe en las carreras universitarias de ciencias.

"Intento mostrarles a las niñas que hay muchos tipos de mujeres en el mundo y que pueden tener éxito de muchas formas diferentes", asegura la directora ejecutiva.

Entre las felicitaciones que ha recibido recientemente, se encuentra la del nuevo ministro de Ciencia, Pedro Duque, a quien considera la persona "menos discutida ni discutible de todo el Gobierno" debido a sus méritos y al que agradece que difunda este tipo de logros.

"Hace falta quitarnos los complejos en España, presumir cuanto podamos de lo que se está haciendo bien y generar excusas para impulsar las inversiones en ciencia y tecnología", defiende Asín.

Carlos Villar Ortiga