Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)

239 hombres parten de Sevilla el 10 de agosto de 1519 a bordo de cinco naves rumbo al llamado entonces Mar del Sur, hoy océano Pacífico. Atraviesan el Atlántico, bordean las costas de Suramérica, transitan por las peligrosas aguas y costas de Tierra de Fuego. A continuación, recorren el inmenso Pacífico, alcanzan Filipinas y las Molucas, donde disputan feroces combates y, después de atravesar el océano Índico y bordear África, solo 18 supervivientes, hambrientos, enfermos o heridos arriban el 6 de septiembre de 1522 a Sanlúcar de Barrameda, en la única embarcación que resistió el viaje, la nao Victoria, desvencijada y a punto de naufragar, después de haber recorrido 14.460 leguas a través de aguas de cinco continentes.

La expedición Magallanes-Elcano fue una extraordinaria aventura. Sin embargo, es una gesta cuya importancia trasciende aspectos navales, militares o de aventuras descubridoras, si se tiene en cuenta toda su complejidad: es la primera expedición financiada conjuntamente por capital público, con fondos de la Corona española, y privado. Fue dirigida sucesivamente por un marino portugués y otro español, cuyas lenguas nativas convivieron durante una travesía en la que participaron gentes de diferentes lugares de la península ibérica, además de italianos (como fue precisamente el relator de esta epopeya, Antonio de Pigafetta), griegos o franceses. Su objetivo no era encontrar oro o evangelizar, sino comerciar con apreciadísimas especias, como eran el clavo, la pimienta, la canela o el jengibre, especias que requería en cantidad creciente una sociedad cada vez más refinada y cuya producción era masiva en las islas Molucas y su comercio, a través de las rutas controladas por el mundo árabe, era cada día más dificultoso y caro.

Este conjunto de circunstancias han servido para calificar a esta expedición, como hizo recientemente el historiador Serge Gruzinski, como el primer antecedente de la mundialización de la economía o de la globalización. Y lo es tanto por su modelo de financiación como por sus fines, por la importancia que se daba a productos no imprescindibles pero con alto valor añadido, por la penetración comercial de los intereses europeos en Asia o por circunscribir su presencia a las Molucas, Filipinas y algunas islas más de la zona, sin adentrarse más en lo que entonces, y aún ahora, representa el enorme poder chino.

La expedición Magallanes-Elcano contribuyó también con diversos ámbitos científicos. Ya aludimos a los de tipo marítimo y militar, así como a los comerciales, pero también es un hecho histórico propio de una sociedad renacentista que producirá importantes cambios políticos, sociales y culturales, contiene interesantes referencias sobre la biodiversidad, los factores climáticos o los riesgos medioambientales, sin olvidar los económicos, geográficos, alimentarios o étnicos. En resumen, puede ser una fuente inagotable de conocimiento si se formula como un proyecto educativo emocionante que incursiona, desde la aventura y el poder del descubrimiento, en diferentes áreas del saber; un proyecto educativo que puede ser abordado y desarrollado desde la pluralidad, la interdisciplinariedad y la crítica.

La conmemoración del quinto centenario de la expedición, que se prolongará durante tres años a partir de 2019, va a contar con numerosas actividades tales como viajes, exposiciones, una ópera y un espectáculo teatral, así como exposiciones conmemorativas. Desde el punto de vista educativo, ya se ha creado una red de universidades magallánicas que agrupa a 14 instituciones de educación superior de cuatro continentes diferentes.

A todas estas iniciativas no podía faltar la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que pondrá en marcha un proyecto plurianual cuyo objetivo será promover la ciudadanía iberoamericana en los países visitados por la expedición, a partir de las lenguas y culturas que unieron aquella gesta (las mismas que nos unen hoy), así como los aspectos científicos y culturales que la animaron e hicieron de ella una notable aportación a nuestro desarrollo.