Saeb Erekat, secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y jefe negociador con Israel

Precisamente hoy hace medio siglo que el Consejo de Seguridad -a través de la Resolución 242- manifestó a Israel que fue inadmisible la toma de territorios por la fuerza, por eso es hora de que se tomen acciones concretas para terminar con esa cultura de impunidad en pro de una paz justa y duradera.

La colonización de Palestina ocupada, un crimen de guerra de acuerdo al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, es el principal vehículo utilizado por Israel para consolidar su objetivo de destruir la solución de dos-estados e imponer la realidad de un estado con dos sistemas, uno para judíos y otro para no-judíos. Ello solo puede calificarse de “apartheid”, tal y como sucedió en Sudáfrica.

Estimaciones conservadoras cifran en un 80 % de nuestro PIB las pérdidas económicas anuales debido a la ocupación y la colonización. El robo sistemático de nuestros recursos naturales, desde el agua hasta la minería, continúan entregando dividendos a la ocupación israelí. Independientemente de que la comunidad internacional señale que las colonias son ilegales, lo cierto es que esos mismos países continúan comerciando con las colonias y una serie de empresas internacionales se continúan lucrando de la ocupación de Palestina.

El hecho de que países como México o Colombia tengan Tratados de Libre Comercio que otorgan beneficios aduaneros a productos de las colonias israelíes tiene un efecto concreto en las vidas de millones de palestinos: es un incentivo para “normalizar” lo que hace 50 años el Consejo de Seguridad de la ONU declaró como ilegitimo.

Han pasado prácticamente 30 años desde que la OLP aceptó un Estado Palestino sobre la frontera de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, reconociendo a Israel y aceptando la solución de dos estados. Ante esa coyuntura, Israel, en vez de avanzar hacia la paz, optó por expandir su colonización ilegal y por negarse a reconocer a Palestina. De menos de 200.000 colonos israelíes en 1988, hoy hay más de 650.000, lo que ha desmembrado Palestina y con ello ha acabado con la posibilidad de una paz justa y duradera. Hasta el día de hoy la solución de dos-estados no es parte del programa oficial del Gobierno en Israel.

Lo que sí se mantiene como parte del programa es la colonización, incluyendo incentivos para que más israelíes se desplacen a Palestina ocupada. Al mismo tiempo, más hogares palestinos son demolidos y más palestinos son expulsados.

¿Por qué Israel viola sistemáticamente el derecho internacional? Simplemente porque se le ha permitido hacerlo. Esa política miope del gobierno israelí podría, eventualmente, destruir la solución de dos-estados, pero no destruirá al pueblo palestino. Si no podemos restituir nuestros derechos a través de dos-estados sobre la frontera de 1967, entonces lo lograremos a través de la igualdad de derechos para todos los que habitan en la Palestina histórica: judíos, cristianos y musulmanes. La opción de Israel, el “apartheid”, está destinada al fracaso.

La Corte Internacional de Justicia estableció en 2004 que Israel “tiene la obligación de respetar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación” y que cada país tiene la “obligación de asegurar el respeto por parte de Israel del Derecho Internacional Humanitario”. Para que el pueblo palestino alcance la libertad, cada país debe asumir una responsabilidad y cumplir sus obligaciones legales en la relación con Israel. Por ejemplo, cerrar los mercados internacionales a los productos de las ilegales colonias israelíes no es un capricho sino una responsabilidad. Que las corporaciones sean responsables en el respeto a los derechos humanos debe ser una prioridad para que ninguna compañía internacional continúe involucrándose en la colonización de Palestina.

La Resolución 242 es una de tantas que Israel no ha cumplido y es un reflejo de lo permisiva que ha sido la comunidad internacional con las sistemáticas violaciones israelíes del derecho internacional humanitario. Por nuestra parte, continuaremos haciendo uso de todas las herramientas legales y diplomáticas necesarias para poder proteger a nuestro pueblo y sus derechos. Dejar de tratar a Israel con impunidad es la única forma de que el derecho internacional sea implementado y las resoluciones de Naciones Unidas se respeten. La libertad de Palestina es una gran deuda de la comunidad internacional.

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.