Ilia Giorgadze, embajador de Georgia en España

Hace 30 años, el 9 de abril de 1989, el ejército soviético dispersó brutalmente una gran manifestación a favor de la independencia en la avenida Rustaveli, en el corazón de la capital georgiana. La tragedia se conoce como la Masacre de Tbilisi y en ella murieron 21 personas, en su mayoría mujeres y jóvenes.

Las víctimas más jóvenes de la tragedia tenían 16 años y cientos de ciudadanos fueron envenenados por los agentes tóxicos que las tropas soviéticas emplearon contra los manifestantes.

El 9 de abril inspiró a muchos jóvenes a unirse a los movimientos de liberación nacional y contribuir a la independencia de Georgia. Este trágico evento marcó el comienzo del difícil viaje de Georgia hacia la independencia, y también terminó con la dominación soviética.

El 9 de abril tuvo un impacto significativo no solo en Georgia, sino en toda la Unión Soviética. Las personas que vivían bajo gobiernos comunistas comenzaron a cuestionar el régimen y sus valores. Muchos se inspiraron en el ejemplo de Georgia para luchar por su propia independencia.

En 1991, en el segundo aniversario de la tragedia, el Consejo Supremo de la República de Georgia proclamó la soberanía e independencia de Georgia de la Unión Soviética basándose en los resultados de un referéndum nacional. En el mismo año, uno de los líderes del movimiento de protesta nacional Zviad Gamsakhurdia, se convirtió en el primer presidente democráticamente elegido de Georgia.

La noche del 9 de abril permanece en la historia de Georgia como una de las fechas más trágicas y heroicas, un momento en que todo el país se unió para luchar por la independencia. Georgia siempre recordará a los héroes que intentaron detener a los tanques con sus propias manos. La fecha está grabada indeleblemente en las mentes de los georgianos como el día de la Unidad Nacional.

Treinta años después, Georgia es un ejemplo notable de transformación democrática y económica, que ha pasado todas las pruebas occidentales para la madurez. La sociedad georgiana es abierta e inclusiva; su economía muestra un crecimiento sustancial; las ciudades y pueblos georgianos son seguros y están llenos de turistas occidentales; y las élites políticas, militares y económicas de Georgia tienen educación y mentalidad occidental.

La cultura y la historia de Georgia, su libertad, su unidad y su estado democrático basado en los valores europeos son los elementos clave que fortalecen los procesos políticos que impulsarán a Georgia a convertirse en un miembro aún más unido, inclusivo y orientado hacia el futuro de la familia europea.