Karmenu Vella, comisario europeo de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca

La red Natura 2000, la mayor red mundial de espacios protegidos, es un potente motor de la conservación. Pero, en realidad, sus logros van mucho más allá. La idea es crear un espacio seguro, donde personas y animales puedan interactuar, en beneficio mutuo, dando lugar a un equilibrio entre la protección de la naturaleza y las necesidades socioeconómicas.

Es la consecuencia de dos actos legislativos, la Directiva de Aves de la UE, que entró en vigor en 1979, y la Directiva sobre hábitats, que data de 1992. Ambas exigen a los Estados miembros identificar ámbitos en los que los hábitats naturales y las especies gocen de especial protección, así como proteger las especies amenazadas, como el lince.

Actuar al nivel del hábitat es más importante, en términos generales, que centrarse en los linces en sí. Cuando se protege un hábitat como los bosques mediterráneos, también se benefician otras especies menos conocidas y se crean las condiciones a largo plazo que el lince necesita para sobrevivir. La red tiene una dimensión europea y en ella todos los Estados miembros protegen significativamente una fracción representativa de su territorio.

Veinticinco años después de su creación, la red Natura 2000 está casi completa. En la actualidad comprende unos 27 500 espacios, con una superficie total de 1,2 millones de kilómetros cuadrados, de modo que abarca más del 18 % de la superficie terrestre de Europa y cerca del 6 % de los mares de la UE y, con el visualizador de Natura 2000: http://natura2000.eea.europa.eu/, dichos espacios se pueden ver ampliados.

En el último recuento España cuenta con 1.863 espacios de la Red Natura 2000, lo que cubre el 27 % de su superficie terrestre y en torno a un 6 % de su territorio marítimo y es el Estado miembro que aporta la mayor contribución total a la Red Natura 2000: ¡más de 222.000 km²!

La dimensión de la contribución se debe, en parte, a la riqueza de la biodiversidad de España: en España existen 117 tipos de hábitats naturales, 429 especies silvestres de la fauna y de la flora de interés comunitario y 285 especies de aves, con muchos animales y plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

No solo se beneficia el lince. Otras especies emblemáticas, como el águila imperial ibérica o el quebrantahuesos, se han beneficiado considerablemente de los esfuerzos de conservación llevados a cabo en España en las últimas décadas, en gran medida con el apoyo del fondo LIFE de la UE.

Natura 2000 tiene que ver tanto con las personas como con la naturaleza y la red tiene un enorme potencial económico y social. Estudios recientes a nivel nacional calculan los beneficios económicos de la red Natura 2000 en España en algo menos de 10.000 millones de euros al año, o sea, 7,5 veces más que el coste del mantenimiento de la red.

Aunque la red es ciertamente única, hay margen de mejora. Se necesitan todavía más espacios en el mar, y no a todos los espacios que forman actualmente parte de la red gozan de los objetivos y medidas de conservación que requieren para funcionar con eficacia. Esta es una de las razones que explica el nuevo Plan de acción de la Comisión, que tiene por objeto garantizar que las Directivas de aves y de hábitats incrementen los beneficios que generan en favor de la naturaleza, los ciudadanos y la economía de la UE.

El plan identifica cuatro ámbitos prioritarios. Se propone mejorar las orientaciones y los conocimientos y garantizar una mayor coherencia con objetivos socioeconómicos más amplios. Asimismo pretende impulsar la responsabilización política en todas las circunscripciones de los Estados participantes, mediante el trabajo con las autoridades nacionales y regionales, los propietarios de tierras y los jóvenes. Se centra en el refuerzo de la inversión a través de medidas como un aumento del 10 % en el Programa LIFE de la UE dedicado a la conservación de la naturaleza e incentivos a la inversión privada. Puesto que una mejor comunicación es vital, el Plan prevé asimismo esfuerzos para aumentar la concienciación sobre los beneficios que una naturaleza en buen estado ofrece a nuestra economía y nuestro bienestar.

Al igual que la Alhambra y la Sagrada Familia, el lince y centenares de otras especies forman parte del patrimonio que España ofrece al mundo. Con la ayuda de la red Natura 2000 estamos garantizando este patrimonio para las generaciones futuras.

NOTA: Este artículo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.