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"Somos como escribimos", asegura, sin el más mínimo resquicio de duda, Pablo Méndez, grafólogo y autor de un libro en el que analiza la escritura de quince de los políticos españoles más destacados de las últimas décadas, lo que permite conocer si hay o hubo en ellos "madera de líder".

"Sí, se ve con cierta claridad", insiste quien aprecia "capacidad de liderazgo" en la letra de todos los estudiados, y más concretamente en la de los cuatro aspirantes a presidir el próximo gobierno de España: Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias.

"Sus firmas son muy interesantes. Son políticos que tienen muy claro cuál es su papel", sostiene, en una conversación con Efe, el autor de "¿Con qué político te irías a cenar esta noche?" (Nostrum), libro que reúne las conclusiones de su investigación.

Para ello, tuvo que abstraerse de la información que de cada uno de los políticos estudiados le llegaba por otras vías. "Es verdad -comenta- que uno vive el día a día y no puede estar aislado. Mi propósito fue trabajar exclusivamente con sus letras. He mirado al político a través de su letra, sin tener en cuenta nada más".

De la del "repetidor" Mariano Rajoy, Méndez deduce que es "un hombre frío que se siente cómodo estando solo. No le asusta la soledad". Un político que "sabe resistir muy bien", que es "un misterio para los demás, pero no para sí mismo". Alguien a quien le gusta "estar como ausente, pero que se entera de todo, lo vive todo, muy atento a lo que ocurre a su alrededor".

El estudio de la letra del candidato del PP da más de sí. "Es un hombre -se desprende del análisis grafológico de su escritura- con mucha memoria, casi, casi fotográfica. Piensa mucho las cosas. Conoce sus límites y sus dones, y no le cuesta mentir, lo que no le produce remordimientos ni quebraderos de cabeza".

Para cualquier grafólogo, la letra de Rajoy, alguien que tiene "un elevado concepto de sí mismo", es "maravillosa", por "rara y complicada". De ella, se deduce que es "un líder sólido y fuerte" que, "por haber estado en mil batallas", afronta las cosas "con tranquilidad".

"Un hombre altamente competitivo, a quien no le gusta perder". Es el primer rasgo de la personalidad del candidato del PSOE, Pedro Sánchez, que encuentra Méndez tras escudriñar su letra. De ella se desprende, además, que es "muy luchador, generoso con los demás", alguien a quien le cuesta "muy poco" sentir entusiasmo por las cosas que hace.

Vanidoso "de una forma clara, rotunda, en muchos casos insultante" y "miedoso" -"al futuro, a los demás, a lo que no puede controlar y se le pueda ir de las manos"-, si algo destaca en Pedro Sánchez, según el grafólogo, es su generosidad.

El optimismo es un aspecto del carácter del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que salta a la vista al analizar su letra. "Lo ve todo rápido y fácil, si bien tiene una cierta tendencia a dispersarse", asegura de él quien ha estudiado cómo es su escritura.

"Su fortaleza, entusiasmo, valentía y, sobre todo, su positivismo" permiten al grafólogo decir que estamos ante un hombre "capaz de sobreponerse con detenimiento a los problemas y avanzar con decisión hacia sus objetivos".

Intuitivo "como pocos", a Rivera "le gusta mandar", "siente la necesidad absoluta de mandar", y lo hace "con cuidado, rigor y sentido del tacto". "Es un hombre perfecto -sostiene- para un lugar donde sea precisa la frialdad, el cálculo y la disciplina de quien no es obstinado".

La letra de Pablo Iglesias, líder de Podemos, es "la de un revolucionario". La "de un hombre que ha vivido situaciones incómodas a lo largo de su vida, desde el punto de vista profesional pero también personal, y que se ha rebelado contra todo eso".

Rebeldía que explicaría su llegada a la política, argumenta el grafólogo, para quien estamos ante un hombre introvertido "de forma absoluta", ante un trabajador "duro y constante", ante alguien que posee "una energía robusta".

"Firme en sus decisiones, efectivo y rápido, con una gran capacidad de análisis", el candidato de Podemos a presidir el gobierno de España es "pacífico y posee una gran capacidad de autocontrol", aunque su interior "está lleno de dudas, de incertidumbre, de indecisión, de intranquilidad".

Del estudio de la letra de otros políticos, Pablo Méndez advierte, por ejemplo, de que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría "sabe mandar y ser mandada". "En momentos de gran tensión personal, cuando algo le irrita o le enfurece, llega a ser agresiva, enérgica en la exposición del enfado y, a veces, hasta cruel", destaca.

La letra de Artur Mas remite a un hombre "sobradamente impaciente, impaciencia que le devora y le obliga, le ordena y le mantiene en excesiva tensión". A un político que "no tiene demasiados reparos en no decir la verdad", que "no tiene ningún miedo a sentirse aislado, ni rechazado por los demás. No necesita la compañía para seguir con sus planes y decisiones".

Y como el título del libro invita a cenar, su autor no le haría ascos a "una cena a tres" con Pablo Iglesias y Albert Rivera. Tampoco a compartir velada con un veterano de la política, Mariano Rajoy, y con otro casi recién llegado, Albert Rivera.

Por Carlos Mínguez