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El presidente de la Academia Nacional Bocuse d'Or en España, el chef Martín Berasategui, ha criticado que España no apueste económicamente por ganar concursos gastronómicos de prestigio como este, cuya final europea acaba hoy en Turín (norte de Italia).

"España está esperando a que un día apostemos por la cocina en concursos como el Bocuse d'Or, nos merecemos que España esté bien representada, pero con ayudas como las que tienen otros países", dijo a Efe Berasategui en una entrevista telefónica.

El cocinero español con más estrellas Michelín (ocho) está en Turín como miembro del jurado del Bocuse d'Or, en el que España está representada por el chef extremeño Juan Manuel Salgado y su ayudante Adrià Viladomat, que concursaron ayer y hoy esperan el veredicto, de cara a la final mundial que se celebrará a comienzos del próximo año en Lyon (Francia).

Desde la creación del concurso bienal en 1987 por iniciativa del chef francés Paul Bocuse, fallecido el pasado enero a los 91 años, esta competición ha estado dominada por países como Francia y Noruega, mientras España no ha ganado nunca.

En opinión del responsable del Restaurante Martín Berasategui en Lasarte-Oria, en el País Vasco, esto se debe a un problema de falta de financiación.

España es "un país que puede competir sin duda ninguna en el Bocuse d'Or porque tenemos gente joven, con raza, con un inconformismo increíble, con un nivel de superación altísimo (...) Pero se necesitan más recursos, me da pena, me duele en el corazón ver las condiciones en las que venimos".

Recordó que en anteriores ediciones, los chef españoles que han cocinado en este campeonato han tenido que sufragarse los gastos y ahora es la Academia Nacional Bocuse d'Or de España, fundada el año pasado, la que organiza la participación en estos concursos y busca los recursos.

"Esto es muy sencillo, si queremos competir para ganar el campeonato de motos, tenemos que tener buenos pilotos, pero también buenas motos, buenas marcas que hagan que ese proyecto sea viable y que propicien un buen equipo", dijo.

Ocurre lo mismo en el Bocuse d'Or, donde "otros países se mojan mucho" e invierten y apuestan económicamente para ganar, dijo Berasategui, quien rehusó pronunciarse sobre de dónde debe proceder este dinero, si del sector público o privado.

"Yo no entiendo de eso, solo entiendo de cocina, pero hace falta financiación, me da pena que otros países estén muy ayudados en el tema de la cocina y nosotros no".

El chef recordó que es "muy importante para un país ganar el Bocuse d'Or, esto te consigue un turismo gastronómico que hoy mismo ni lo soñamos. España está preparada para dar el paso gigante que se merece la cocina española", valoró.

La cocina española ha llegado muy lejos, dijo, pero pidió que no se conforme con el camino recorrido y piense también en lo que aportará para el futuro de este sector.

En la final europea del Bocuse d'Or, un concurso conocido como las olimpiadas de la gastronomía, España se mide a 19 equipos europeos en Turín y si no queda entre los diez primeros no pasará a la final.

Berasategui reconoció que "hay un nivel impresionante, apoteósico, en todos los países", pero se dijo "muy orgulloso" del trabajo de Salgado y Viladomat, del que no desveló detalles porque no se pude hablar de los platos mientras no termine la final.

Cada equipo debe elaborar, en cinco horas y 35 minutos, 14 raciones de pescado emplatadas de forma individual y otras tantas de carne presentadas en espectaculares bandejas diseñadas por cada país para la ocasión.

El chef se quedó "boquiabierto" con el trabajo de los españoles. "No he visto a nadie cocinar como les vi ayer, y además tenían una cara simpática, amable, estaban súper bien entrenados, son unos chavales que han sido un ejemplo en el concurso del Bocuse d'Or", señaló.

El chef aseguró que todo el jurado estaba "aturdido del buen nivel de España" y que ahora hay que esperar a ver qué sucede hoy.

El jurado del Bocuse d'Or Europa dará a conocer hoy a partir de las 18.00 hora local (16.00 GMT) los nombres de los diez países que pasarán a la final mundial.

Por Laura Serrano-Conde