EFEOviedo

Cada 19 de octubre, miles de personas se unen para celebrar el Desarme, una tradición enmarcada en las guerras carlistas y cuyo origen, tras casi dos siglos, ha originado numerosas leyendas con tintes épicos que tienen como base un menú que nunca defrauda: los garbanzos con bacalao y espinacas, los callos a la asturiana y el arroz con leche.

Reconocida como una de las celebraciones gastronómicas más antiguas de España y declarada fiesta de interés turístico regional, el Desarme ha sabido traspasar los muros de Oviedo para conmemorarse en otras ciudades del país, como Madrid, Barcelona y Valencia, y del resto del mundo, especialmente en Latinoamérica.

Los historiadores no han conseguido consensuar cuál es su origen, pero una de las versiones más extendidas lo sitúa en 1856, cuando los ovetenses habrían aprovechado un copioso banquete del bando enemigo para robarle las armas. Según esta tesis, aquel festín tenía como plato principal un potaje de garbanzos con bacalao, receta que llevó a los soldados al sopor y al descuido de su munición.

Otra interpretación relaciona el menú del Desarme con la defensa de Oviedo de los ataques carlistas. Concretamente, el del 18 de octubre de 1836. Cuenta la tradición que aquella ofensiva fue una de las más fuertes, con numerosos muertos. La resistencia ovetense se celebró con un menú compuesto por garbanzos con bacalao.

Y otra teoría habla de la celebración de la paz tras la tercera guerra carlista, en 1876. Una fiesta popular, con un gran rancho para ejército, población, soldados heridos y enemigos encarcelados. Al coincidir con la época de cuaresma, se sustituyeron la carne y los embutidos por pescado con garbanzos.

Más allá de su contexto histórico, el cofrade mayor del Desarme, Miguel Ángel de Dios, señala a Efe que se trata de una "fiesta" que cada otoño hace que "todo el mundo salga a la calle a disfrutarla".

Así, ya desde el día 14, las cocinas de setenta restaurantes ovetenses están ofreciendo los suculentos platos que conforman el Desarme, locales que en temporadas atrás han llegado a servir más de 10.000 menús en una sola jornada, y que se suman a los que se guisan en las casas particulares, que también siguen fielmente la tradición.

Además, este año la patronal asturiana de hostelería, Otea, ha vuelto a poner en marcha la iniciativa Bocados del Desarme, que reduce a pequeñas recreaciones en forma de tapas y cazuelas la esencia de estos tres platos de cuchara.

Al margen de su vertiente histórica y gastronómica, el Desarme cuenta con tintes solidarios al contribuir con la Asociación Contra el Cáncer en Asturias, mediante donativos en los locales donde se celebra, y tampoco faltará a su cita con la Cocina Económica, para que los más desfavorecidos lo puedan disfrutar un año más.

Y en el Desarme también hay espacios para los reconocimientos: este año se unirán a la lista que componen los cofrades de honor de la Cofradía del Desarme, de la que forman parte el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Jesús María Chamorro; el de la Fundación Española de Nutrición, Gregorio Varela; y el periodista gastronómico vasco Josema Azpeitia.

En 2022, la cofradía confía en recuperar todos los actos que se organizaban en torno a esta fiesta y que han sido pospuestos por la covid-19, como las recreaciones históricas, con el objetivo de convertir a Oviedo en un "polo de atracción turístico". Para entonces, vaticina Miguel Ángel de Dios, ya se habrá "desarmado" la pandemia del coronavirus.

María Fueyo