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Nunca como ahora la sociedad española ha sido tan escéptica porque los líderes políticos tratan de imponer sus intereses de grupo o partido, escribe el periodista y escritor César de la Lama en “Un intelectual en su memoria” (Amarante, 2021).

Para César de la Lama, que colaboró en diversos medios de comunicación y fue subdirector de la Agencia EFE, “la sociedad ha sido tan maltratada en la vieja Europa, ha sufrido tantos reveses, ha visto tantas esperanzas de bienestar frustradas que ya admite cualquier error político con tal de que la dejen vivir en paz”.

En su libro, este escritor que se define como humanista, y fue el primer biógrafo oficial de Juan Carlos I además de autor de una extensa obra, analiza sus sentimientos y diversos asuntos, no sólo políticos, sino también sociales, tecnológicos y espirituales.

Bajo la forma de un paseo por una ciudad, César de la Lama, reflexiona sobre estas y otras cuestiones que a veces toman la forma de un pequeño ensayo, y otras de pensamientos, pero siempre desde la sinceridad y con el bagaje de múltiples lecturas, y el recuerdo de sus amistades, como la de Salvador Dalí, con el que pasó un verano en su casa de Port Lligat, en 1972.

Por eso César de la Lama titula su libro “Un intelectual en su memoria” ya que, para él, el auténtico intelectual es un librepensador, una figura con la que se identifica frente al falso intelectual que se inclina a defender el “establishment”.

César de la Lama utiliza la imaginación para adaptarse a una época en la que cambian las ideas y las cosas con gran rapidez. Recuerda el pasado sin festejarlo, pero sobre todo procura entender el hoy con vistas al futuro. Y es así como ha comprendido que el camino hacia el progreso tiene un recorrido sinuoso sembrado de obstáculos.

Le preocupa el futuro de la tecnología, aunque de momento “lo que es evidente es que la imaginación va por delante de la ciencia por muy avanzada que esté” y puede que algún día nuestras redes neuronales lleguen a formar parte de los mecanismos de programación de una computadora, pero de momento es parte de la ciencia ficción.

En definitiva, César de la Lama ha encajado lecturas, autores, vida vivida y pensamiento en una amalgama de reflexiones que a veces alcanza la categoría del aforismo, y otras conforman un discurrir de ideas al estilo de las confesiones de un pequeño filósofo azoriniano.