EFEAmbato (Ecuador)

Cerca de 70.000 flores engalanan enormes estructuras en los patios y espacios abiertos de museos e instituciones de la ciudad ecuatoriana de Ambato, convertida en una alegoría de la reconstrucción tras un devastador terremoto en 1949 que causó miles de muertos.

FIESTA DE LA FRUTA Y DE LAS FLORES

Conocida como la "Fiesta de la Fruta y las Flores", desde el viernes y hasta el próximo martes, un sinnúmero de actividades tienen lugar en las calles de esta urbe andina, que se presenta ante los visitantes como epicentro de un arte confeccionado con los elementos más populares de la región, como las flores, las frutas y el pan.

"Se trata de recuperar esa identidad de nuestra ciudad a través de la gastronomía, del arte cultural y los símbolos de la reconstrucción", explica a Efe el técnico de Turismo de la Municipalidad ambateña, David Medina.

Lo hace junto a una obra protagonizada por una banda de cuyes (cobayas andinas) tocando varios instrumentos y rodeados por creaciones hechas con rosas de diferentes colores y mandarinas, en la entrada del antiguo Palacio Municipal.

La pieza, una de las más fotografiadas por los turistas, ha sido realizada por presos del centro de rehabilitación de la ciudad, refiere Medina.

Los ocho museos de Ambato y otras instituciones se encuentran adornadas con estas figuras alegóricas que simbolizan tradiciones y quehaceres populares tales como la panadera, la música del altiplano representada por el rondador, un instrumento característico.

Pero también se pueden apreciar composiciones de temática más efectista de la mano de animales multicolores o el busto de grandes proporciones de una mujer con un tocado carnavalesco.

"Cada estructura floral se estima que tiene 10.000 flores y 2.000 frutas. En total, hay repartidas por nuestros museos 70.000 flores y cerca de 40.000 frutas", subraya el técnico del Municipio, que ha aglutinado la creación de seis obras de gran tamaño en este "Circuito de las Flores".

CULTURA Y RELIGIÓN

A los conjuntos florales se suman exhibiciones, como una de artistas plásticos de todo Ecuador, una feria artesanal y otra del chocolate, además de presentaciones de danza y música en diferentes plazas.

En la plaza de la catedral, centro neurálgico de la fiesta, la agrupación de danza Arte Corazón de Ambato, ofreció este sábado un espectáculo con lo más granado del baile tradicional andino, donde no faltaron los intensos colores de las faldas de las jóvenes danzantes, así como los chalecos y ponchos de los chicos, todos ellos al son del fandango.

El obispo de Ambato, Jorge Giovanny Pazmiño, ofició por la mañana la misa de bendición de los elementos característicos de la fiesta en la catedral, junto al obispo de la vecina Latacunga, Giovanni Mauricio Paz Hurtado, ante la presencia de miles de feligreses y autoridades como la ministra de Turismo, Rosi Prado.

"El símbolo principal de la ciudad y de nuestros pueblos latinoamericanos siempre ha sido la iglesia", declaró a Efe el prelado de la ciudad al rememorar que la antigua catedral de piedra pishilata, un mineral local de color gris propio de las canteras aledañas, quedó reducida a escombros por el sismo de hace 70 años.

Pazmiño precisó que la festividad de Ambato "nace, precisamente a los pies de la catedral", cuando los sacerdotes y vicarios del momento crearon una alegoría "que representaba el pensamiento de los ambateños y la vieja iglesia".

ALEGORÍAS CON MENSAJE

A lo largo de las décadas los mensajes de las representaciones florales han evolucionado y hace unos cinco años "han ido tomando temas muy concretos, que tienen que ver con la misericordia, con la ecología y que son muy actuales también en la Iglesia y el mundo".

De ahí que su homilía de hoy tuviera un fuerte contenido ecológico, en la que ha expresado su "alarma" por la política minera del Gobierno y defendido el medioambiente.

El evento central de la fiesta tendrá lugar el domingo con el desfile de una veintena de carrozas alegóricas florales, bajo el lema este año de "Ambato, jardín del mundo".

El obispo recuerda que la región donde se ubica Ambato "es una tierra muy bendecida", en la que crecieron frutos traídos por los colonizadores de España, como el guaytambo, como se conoce al durazno o melocotón en la ciudad.

El festival tiene lugar este año tras haber sido declarado en enero pasado "patrimonio inmaterial" de la región andina y desde 2009 aparece en la lista de patrimonio del Estado.