EFEMadrid

El traje de lagartera, el de maja o el de fallera son solo algunos de los diseños que componen el variado armario regional español. Indumentarias que cautivan a diseñadores de todo el mundo, recogidas en "Iconos de estilo. Una mirada a la indumentaria tradicional", que llega al Museo del Traje de Madrid.

En octubre de 2016, Olivier Saillard, entonces director del Museo Palais Galliera de París, visitó el madrileño Museo del Traje en busca de material para una exposición de Fortuny. Fue así como descubrió el fondo de indumentaria tradicional española que alberga el centro, cuya "variedad" y "riqueza" le dejaron "fascinado".

"Decidí que tenía que exhibirlo en París", ha explicado hoy Saillard a los periodistas durante la presentación de la exposición, junto a las prendas, y ha contado que algunas piezas de la colección, como las capas de Zamora o un traje de maja femenino, conquistaron a diseñadores de Hermès o al mismísimo Christian Lacroix, tras cuatro meses de exposición en París.

Elogios que adquieren todo el sentido al ver la selección de esta muestra que va más allá del traje de flamenca, para mostrar la faceta estética de la indumentaria tradicional española, prácticamente desconocida tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales.

Un imponente vestido negro y granate, con el pecho completamente cubierto de larguísimos collares de piezas de metal, medallones y perlas rojas, da la bienvenida al visitante. Se trata de un traje de vistas de La Alberca (Salamanca), utilizado entre 1880 y 1925.

En la sala principal, numerosos maniquíes lucen trajes de novia, de celebración y conjuntos regionales de uso cotidiano que ofrecen un paseo por la historia de la moda en España. En el centro, unas altas vitrinas de cristal recogen los zapatos, joyas, sombreros y otros accesorios originarios de quince regiones, desde las islas Canarias hasta Navarra, y de Extremadura a Alicante.

Sin embargo, la muestra, que se inaugura mañana y se podrá visitar hasta el 3 de junio, no pretende "ser exhaustiva, sino estética", ha matizado Helena López de Hierro, directora del Museo del Traje CIPE de Madrid. De hecho, la selección "no es nada" en comparación con todo el material del que dispone el centro, asegura.

"El criterio ha sido seleccionar trajes que estuvieran completos, aunque no son una representación perfecta de la indumentaria de cada región", señala Saillard, quien asegura que la variedad es tal que "se podría hacer una exposición solo de las camisas interiores de los trajes".

La camisa blanca de mangas abullonadas es una prenda común en muchas regiones y básica de la indumentaria regional. Así se puede apreciar en los trajes de novia de las lagarteras de Toledo, un estilismo compuesto a base de capas que conforman un vestido negro, con bandas rojizas y llamativos abalorios de metal, como un ramo de flores bañadas en plata decorando el pecho.

Precisamente, ese traje es "uno de los que más gustó en París", afirma el comisario, que con su antología ha querido "dar una visión de moda, pensando en que la exposición pueda atraer a estudiantes de moda y diseñadores".

Pero también a curiosos de la historia y del folclore nacional, ya que se pueden admirar desde los trajes charros salmantinos con los que se obsequió a Alfonso XIII e Isabel de Borbón, la Chata, en una de sus visitas a la ciudad, a un traje femenino de Alosno (Huelva) que estuvo prohibido durante la dictadura "por seguridad ciudadana", ya que cubría el rostro de la mujer con una mantilla.

Fotografías costumbristas, en las que mujeres y hombres lucen los trajes, completan la muestra, que ofrece una nueva y ampliada perspectiva sobre el peso de la moda en el folclore español.

Clara Auñón.