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Las abundantes referencias futbolísticas que salpican la película "Roma", la conocida afición al mismo deporte del actor Viggo Mortensen, la candidatura a mejor documental de "Free Solo", inspirado en el mundo de la escalada, y la inclusión de Serena Williams entre los famosos que entregarán premios serán este domingo las referencias deportivas más evidentes en la ceremonia de entrega de los Óscar.

Las concomitancias entre cine y deporte se antojan este año escasas en comparación con las del año pasado, cuando "Yo, Tonia", "Icarus" y "Dear Basketball" dieron a la gran fiesta de Hollywood un aire muy deportivo.

"Roma", la película de Alfonso Cuarón que reúne diez candidaturas, incluye entre sus escenas en blanco y negro varias alusiones al Mundial de 1970, disputado en México, y también al Cruz Azul, club del que el director es seguidor.

Viggo Mortensen, candidato a mejor actor por su papel en "Green Book", es un actor muy futbolero y, desde sus años de infancia en Buenos Aires, muy hincha de San Lorenzo de Almagro, cuya equipación ha lucido numerosas veces en público.

La única candidatura claramente deportiva este año es la de "Free Solo", que narra la lucha de tú a tú entre el escalador Alex Honnold y 'El Capitán', la pared vertical de 900 m del Parque Yosemite.

Pero a lo largo de la historia de los premios, que llegan ahora a su edición número 91, son muchas las cintas de temática deportiva que han ganado un Óscar en distintas categorías.

Entre las que se llevaron la estatuilla a la mejor película figuran historias inolvidables como "Rocky" (Óscar en 1977), "Carros de fuego" (1982) o "Million Dollar Baby" (2005).

El boxeo es el deporte que, con diferencia, ha sido más protagonista en las ceremonias de entrega.

"El campeón" (King Vidor), con dos Óscar en 1932; "Rocky" (John G. Avildsen), con tres en 1977; "Toro Salvaje" (Martin Scorsese), con dos en 1981; o "Million Dollar Baby" (Clint Eastwood), con cuatro en 2005, son algunos ejemplos.

"Cuano éramos reyes", el documental elaborado en 1996 por Leon Gast sobre la pelea entre Mohamed Ali y George Foreman en 1974 en Zaire, ganó el Óscar a mejor documental.

El propio Ali, objeto de numerosas películas, se interpretó a sí mismo en el documental de la BBC "The Greatest" en 1977.

Aunque no es una película de temática deportiva, una de las peleas de boxeo más famosas de la historia del cine es la que enfrenta al púgil retirado Sean Thornton (John Wayne) y a su cuñado Will Danaher (Victor McLaglen) por la dote de su mujer en "El hombre tranquilo", de John Ford (1952). Un combate en un pueblo de Irlanda que termina con ambos contendientes en la barra de un bar... pegándose por pagar la cuenta. La película ganó el Óscar al mejor director y a la mejor cinematografía.

Algunos de los mejores actores de la historia del cine ganaron un Óscar por dar vida a un deportista. Es el caso de Robert De Niro (en 1981), por la mencionada "Toro Salvaje", o de Paul Newman (en 1987) por "El color del dinero".

Esta película, dirigida en 1986 por Scorsese, es una secuela de "El buscavidas" (Robert Rossen, 1961), Óscar a la mejor fotografía y la mejor dirección artística y que también tenía como protagonista a un ambicioso jugador de billar interpretado por Newman.

"Carros de fuego", de Hugh Hudson (1981), cuenta la hermosa rivalidad deportiva entre dos atletas británicos en los Juegos Olímpicos de 1924. Tan célebre como su historia es su banda sonora, compuesta por Vangelis, que fue merecedora de un Óscar de los cuatro que recogió la película en la ceremonia de 1982: mejor película, mejor guión original, mejor banda sonora y mejor vestuario.

Pocas películas 'oscarizadas' han reflejado la realidad del deporte femenino. Entre las excepciones, de nuevo "Million Dollar Baby", Óscar a la mejor película, al mejor director, a la mejor actriz (Hilary Swank) y al mejor actor secundario (Morgan Freeman), y "Yo, Tonya" (Craig Gillespie), que el año pasado recibió el Óscar a la mejor secundaria para Allison Janney.

Esa ceremonia de 2017 fue la más 'deportiva': además de "Yo, Tonya", se llevaron grandes premios "Icarus" (Bryan Fogel), Óscar al mejor documental por su testimonio sobre la trama de dopaje en Rusia; y "Dear Basketball" (Glen Keane), una carta de amor al baloncesto escrita y protagonizada por Kobe Bryant que ganó el Óscar al mejor corto de animación.

Deportistas que luego fueron actores, los ha habido a docenas: Esther Williams, Johnny Weismüller, Arnold Schwarzenegger, Shaquille O'Neal, O.J.Simpson, Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar, Pelé, Vinnie Jones, David Beckham... la lista es interminable.

Un caso particular fue el del gran atleta brasileño Adhemar Ferreira da Silva, campeón olímpico de triple salto en 1952 y 1956. En 1958 fue uno de los protagonistas de "Orfeo Negro", Óscar a la mejor película en lengua extranjera. Se trataba de una coproducción brasileña, francesa e italiana basada en la obra de teatro "Orfeu da Conceiçao", escrita por el músico Vinicius de Moraes.

Grandes actores sintieron la llamada de la velocidad y se convirtieron en pilotos casi profesionales.

James Dean participó en el campeonato de velocidad de Palm Springs en 1955. Fue primero en la categoría de debutantes y segundo absoluto. Tras otros resultados prometedores, se inscribió en las 500 Millas de Indianápolis, pero sus compromisos cinematográficos le impidieron correr. El 30 de septiembre de ese año murió en accidente de coche, al volante del Porsche con el que iba a competir al día siguiente en California. Fue nominado al Óscar de forma póstuma.

Steve McQueen, una vez candidato al Óscar, fue otro loco de la velocidad, coleccionista de automóviles y motos y protagonista de grandes persecuciones sobre ruedas. Participó en 1961 en el campeonato británico de turismos y en 1970 en Las Doce Horas de Sebring.

Paul Newman, ganador de tres Óscar, fue mucho más allá: terminó segundo en las 24 Horas de Le Mans en 1979 y ganó en 1995 las 24 Horas de Daytona. El destino le hizo un último guiño: su último servicio al cine fue prestar su voz a DocHudson Hornet en la película "Cars" (2006), nominada al Óscar a la mejor cinta de animación.

El tenis ha sido protagonista en años recientes de grandes películas que no tuvieron suerte en los Óscar: "Match Point" (Woody Allen, 2005) fue nominada pero no ganó el premio a mejor guión; y ni siquiera fue candidata "Borg McEnroe" (Janus Metz Pedersen, 2017), la fantástica recreación de la final de Wimbledon del año 1980.

Tampoco fue afortunada "Invictus" (2009), otra película de Clint Eastwood sobre el deporte, en este caso la Copa del Mundo de rugby de 1995 en el contexto de la Sudáfrica post-apartheid. Morgan Freeman, como Nelson Mandela, y Matt Damon, como el jugador François Pienaar, aspiraron al Óscar a mejor actor y mejor secundario.

El mundo de los apuestas y el del periodismo deportivo han sido igualmente objeto de películas memorables como "Más dura será la caída" (Mark Robson, 1956), también en torno al boxeo, sin Óscar pero con el 'oscarizado' Humphrey Bogart; "En bandeja de plata" (Billy Wilder, 1966), por la que Walter Matthau recibió el premio al mejor actor secundario; y, por supuesto, "El golpe" (George Roy Hill, 1973), diez nominaciones y siete Óscar, incluidos el de mejor película, aunque ni Robert Redford ni Paul Newman fueron premiados.

"Evasión o victoria" (John Huston, 1981) reunió a una pléyade de estrellas futbolísticas como Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles o Paul van Himst, junto a ganadores o nominados al 'Oscar' por otros trabajos como Michael Caine, Sylvester Stallone o Max von Sydow.

Natalia Arriaga