EFEAlicante

El fuego ha reducido a cenizas la magia que han encerrado durante los últimos días los 180 monumentos plantados en la ciudad de Alicante con motivo de las fiestas de las Hogueras de San Juan, que marcan el inicio del verano.

La 'cremà' de las hogueras, y la necesaria 'banyà' de los bomberos ante el entusiasmo de las decenas de miles de alicantinos, ha comenzado justo a medianoche con el lanzamiento desde la cima del monte Benacantil de la 'Palmera Imperial' por parte de la única pirotecnia dirigida por una mujer de la Comunitat Valenciana, la castellonense Reyes Martí.

Formada por 1.200 cohetes que durante 20 segundos ha iluminado el cielo estrellado con un tono dorado blanquecino, esta palmera ha dado el pistoletazo de salida al ritual de fuego y agua de la 'nit de la cremà', comenzando por la hoguera plantada en la plaza del ayuntamiento, con el título "Con otra mirada", del artista Pedro Espadero.

Un total de 615 efectivos con 180 bomberos, 320 policías locales y 80 de Protección Civil y 35 operarios de jardines forman el dispositivo que garantizará la seguridad de la quema de los monumentos hasta bien entrada la madrugada.

Entre las obras pasto de las llamas, la de la comisión La Cerámica, que ha obtenido el premio especial, así como el resto de hogueras de las siete categorías de la modalidad infantil y adulta, repartidas en función del tamaño y presupuesto.

Las llamas han alcanzado ninots de todo tipo, incluido los dedicados al presidente estadounidense Donald Trump, al dictador Francisco Franco y a los principales actores de los posibles pactos postelectorales de Pedro Sánchez.

A las 1.30 horas ya habían sido quemadas el 23 por ciento de las hogueras de forma "ágil y segura" y sin incidentes destacados, aparte de alguna lipotimia por la intensidad de la descarga calórica de los monumentos.

Además, el lanzamiento de la Palmera Imperial ha originado un conato de incendio en las laderas del Benacantil, que ha sido sofocado con rapidez, según fuentes municipales.

La 'nit de la cremà' pone punto y final a diez días de actos festivos en los que, según ha declarado hoy el alcalde, Luis Barcala, se han "superado con creces" las previsiones de 1,5 millones de visitantes y de 10 millones de euros en ingresos directos.

El gasto medio diario por visitante se sitúa en unos 100 euros, lo que convierte estos días en un auténtico 'agosto' para la economía de la capital provincial.

Una vez que se extingan las llamas y se abran las 300 calles que han permanecido durante los últimos días cortadas, la ciudad tratará de recobrar la normalidad poco a poco después de la fiesta y de abundancia de decibelios procedentes de los racós y barracas hasta altas horas de la madrugada.