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La firma Prada presentó hoy en Milán su colección masculina para la próxima primavera/verano, en la que apuesta por el cómic como principal inspiración para sus prendas, deportivas y entre la estética futurista y la "rockabilly".

El cómic lo impregnó todo sobre la pasarela milanesa, hasta sus paredes, con dibujos de monos, insectos, paisajes urbanos sin un alma y trenes en movimiento, todo bajo una atmósfera fría, la misma que rodea al hombre que ha ideado Miuccia Prada para el 2018.

Uno de los puntos fuertes de la colección es el mono en tejido sintético, con cremallera y en una amplia variedad de colores: desde tonos fríos como el azul celeste, pasando por neutros como el negro para llegar a un rojo vivo, el burdeos, el verde metalizado o un rosa apagado.

Arremangados, los modelos de Prada lucieron también riñoneras, accesorio clave de la colección, así como bolsos, camisetas con divertidos estampados "cómic", zapatillas deportivas con grandes tiras, bermudas anchas y coloridos calcetines altos.

La firma de moda apuesta por una conjunción entre prendas deportivas y las elegantes y, de este modo, pudo verse conjuntos de pantalones de chándal con jerséis de punto, con chaquetas y con abrigos y gabardinas tres cuartos.

Salvatore Ferragamo, por su parte, mostró una serie impregnada por el naturalismo y la estética marina, con caballitos de mar, conchas y ondas como estampados predilectos, así como adornos en coral que pendían de las hebillas del cinturón.

Su diseñador Guillame Meilland se ha inspirado en la luz del Mediterráneo, presente en los tonos ocres, casi dorados, de muchas de sus prendas como americanas, chaquetas de cuero o bermudas, o el propio blanco o azul celeste.

Se trata de una colección ágil y elegantemente simplista, con ciertas reminiscencias a la década de 1960 y compuesta por prendas cómodas y prácticas, entre las que destacan los jerséis de lana, los pantalones holgados, los pañuelos al cuello y el mocasín.

La casa Dirk Bikkembergs pasó por Milán para proponer una colección inspirada en el "brutalismo", con piezas de cortes rectos, formas muy simples y colores sobrios como el azul marino, el negro, el blanco, el beige o el gris, con la excepción de algún verde vivo.

Destacaron los trajes y las gabardinas cubiertos sobre un fondo beige por una cuadrícula que recordó a las empleadas en arquitectura para la realización de los planos.