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Después de año y medio de reformas, el Museo del Traje vuelve a abrir sus puertas a lo grande, orgulloso de tener entre sus fondos piezas del siglo XVI, el mítico vestido que Audrey Hepburn lució en "Desayuno con Diamantes" o un Versace con el que desfiló Claudia Schiffer.

Tras restaurar su estructura, trajes y vestidos del siglo XVII hasta diseños que se han visto en la últimas pasarelas vuelven a exponerse en las vitrinas del Museo del Traje de Madrid, una moda viva, a pesar del paso del tiempo.

"Es un museo vivo, accesible, que todo el mundo entiende, porque la moda trasciende", explica en una entrevista con Efe su directora, Helena López de Hierro, que se muestra expectante ante la nueva apertura, prevista para el 27 de octubre, después de los retrasos provocados por la pandemia y la tormenta de nieve Filomena.

Acontecimientos que han permitido un largo proceso de reflexión para realizar los cambios oportunos en la exposición permanente, que se ve renovada y con un nuevo discurso, que ha permitido desempolvar algunos de los 180.000 bienes culturales que hay en sus fondos, que no solo tienen que ver con la indumentaria.

En la nueva colección permanente se exhiben más de 1.000 piezas - más de la mitad inéditas-, de este museo que conserva entre sus joyas el mítico vestido que lució Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", que el propio Hubert de Givenchy, su creador, donó junto a otras piezas, aunque quizá el diseño más caro -aventura la directora- sea un Versace cuajado de cristales de Swarovski.

La donación es la puerta de entrada de gran parte de las prendas que se hayan en sus fondos. Una de las que ha trascendido recientemente es la de la familia de la exministra de Cultura, Carmen Alborch, que donó gran parte del vestuario, diseños con los que la directora proyecta hacer una exposición.

Entre las últimas cesiones también se encuentran piezas del armario de gala de la infanta Doña Pilar de Borbón, tía del rey Felipe VI, donadas por su familia tras su fallecimiento y un traje de la sastrería Oteyza que dialoga con piezas clásicas en un juego de contrastes entre el pasado y el presente.

La exposición permanente realiza un discurso cronológico de la historia de la moda desde el siglo XVII hasta nuestro días, apunta López de Hierro, que adelanta que también se incluyen temas transversales sobre cómo nos vestimos, la producción y la difusión de la moda y cómo tiene que ver con las formas de vida.

Por ejemplo, en el apartado del siglo XIX en el que se habla de la identificación política de los trajes afrancesados y se compara con la moda actual, donde elementos históricos como unas manoletinas de torero se colocan junto a unas actuales de Manolo Blahnik o se percibe cómo el chándal de torero de Jeremy Scott para Adidas está inspirado en los históricos que vestían en la plaza.

Con la intención de poner en relevancia el diseño español, en el recorrido por las salas, la etapa de New Look, siempre representado por Christian Dior, su creador, se expone a través de la figura de Pedro Rodríguez y han sacado brillo a figurines de cine para mostrar la importancia de la moda en el séptimo arte, para el que algunos diseñadores crearon vestuario.

Un cara a cara entre el creador cordobés Elio Berhanyer e Yves Saint Laurent desvelará las claves del prêt-à-porter de los dos diseñadores que lo impulsaron; el reconocimiento de la moda de calle se contemplará con un escaparate dedicado a El Corte Inglés, mientras que la moda de los 80 estará representada por Manuel Piña.

Una donación de Gorka Postigo ha permitido dedicar al diseñador David Delfín (Ronda 1970-Madrid, 2017) "un icono de la moda, un revolucionario", un espacio para representar la moda de 2000.

Finalmente, la exposición recoge el auge de la moda masculina con una pasarela en la que se muestran diseños de Yamamoto, Raf Simons, Helmut Lang o Maison Margiela.

De Hierro apunta que la pieza más antigua del museo data de finales del siglo XVI, aunque conservas tejidos nazaríes más antiguos. "En indumentaria es difícil encontrar piezas completas bien conservadas antes del s. XVIII. Somos de los pocos países que tienen piezas tan antiguas", se enorgullece.

La directora del museo asegura que "la moda sigue marcando estatus, sigue siendo aspiracional. Vestirse es un lenguaje no verbal determinante".

En 2022, la programación incluirá una exposición de las joyas del museo, comisariada por la joyera Helena Rohner, un homenaje a Fortuny y una muestra sobre Antonio Alvarado.

El museo, señala Helena López de Hierro, pretende ser un apoyo más a la moda española, "un sector muy castigado este año, donde las marcas se han tenido que adaptar, incluso a la producción de mascarillas. Creo que la moda española está en un punto muy bueno, con una gran calidad y con valores que recogen de la tradición. Se están reinventando".

Inmaculada Tapia