EFEHerrera (Sevilla)

En 1990, unas obras para evitar inundaciones en Herrera (Sevilla) sacaron a la luz un mosaico que llevaba tapado más de 2.000 años, y al excavar en la zona, salieron a la superficie unas termas romanas únicas, un testimonio de la huella de los romanos que veía la luz del sol siglos después.

Estas termas son uno de los tesoros arqueológicos de un pueblo de 7.000 habitantes situado en la Sierra Sur sevillana, casi tocando la provincia de Córdoba con la punta de los dedos, que, cuando se termine la investigación que se acaba de iniciar, podría tener uno de los conjuntos termales más importantes de la Península Ibérica.

En estos momentos, las termas suponen un conjunto de unos 500 metros cuadrados donde se puede ver con nitidez (e imaginar) cómo era la vida de los habitantes de este pueblo en el esplendor del Imperio Romano, con la posibilidad de ver los restos de un impresionante ‘pugilator’, el mosaico que supone la representación hispánica más sobresaliente de un combate de boxeo de la época.

Jorge Muriel, alcalde del municipio y guía improvisado para Efe, destaca un mosaico en el que se aprecia a dos boxeadores desnudos, con un árbitro vestido con una túnica y que lleva una vara con la que azuzar a los púgiles en caso de mostrarse demasiado defensivos o para detener golpes prohibidos.

Muriel presume de que supone “una de las representaciones que mejor han llegado a nuestros días”, y una de las pocas representaciones de unos combates que, en la antigüedad, no tenían delimitación de tiempo ni se dividían en asaltos, y duraban hasta que el árbitro declaraba el final del combate o uno de los contendientes se retirase alzando el brazo y el dedo índice, pidiendo clemencia.

Los mosaicos, de hecho, son algunas de las joyas de estas termas, y sus huellas se pueden ver incluso en la Plaza del Ayuntamiento, donde está reproducido uno de ellos mediante la labor que hizo una escuela taller de la vecina Casariche, que llevó al centro del pueblo dos milenios de historia en forma de arte ocupando el suelo de la calle.

Estas termas constituyen un referente de las construcciones típicas de la arquitectura romana, destacando por su riqueza decorativa y la calidad de sus materiales, y aunque buena parte de las paredes han desaparecido, los mosaicos que se conservan siguen en muy buen estado.

“Se han documentado hasta siete mosaicos distintos”, explica el alcalde, que lamenta que el yacimiento no se ha librado del expolio, y una parte de los restos hallados en 1990 desapareció o fue dañado, aún sin explicación.

Con todo, estas termas son únicas, y se caracterizan, entre otras cosas, por el uso de elementos de lujo como los mármoles que están presentes especialmente en las estancias dedicadas al baño, además de poder verse tanto en suelos y escaleras, como en las paredes de las piscinas.

Junto a los mármoles destacan numerosos fragmentos de pinturas parietales que se caracterizan por su calidad y gran variedad cromática, y si encima se visitan con la luz del atardecer, la luminosidad que se consigue gracias a la naturaleza no se puede describir.

Ahora, se quiere comenzar a ver el resultado del trabajo de la empresa Geozone Asesores, que estudió dos fincas situadas en las inmediaciones de las termas, y cuya labor puede sacar a la luz más tesoros y testimonios de la vida de los pobladores romanos de ese rincón de Andalucía.

El Ayuntamiento encargó los trabajos debido a la gran cantidad de restos arqueológicos encontrados alrededor de las termas, y ahora se espera que el suelo se abra y la historia comience a aflorar.

Fermín Cabanillas