EFEHuesca

La ciudad de Huesca está envuelta desde hace unos días en un trajín imparable de actividad para celebrar este sábado, con la solemnidad requerida por el protocolo, el Día de las Fuerzas Armadas, que este año deja su tradicional escenario en Madrid para desplegar todo su colorido en la capital altoaragonesa.

Los grupos de trabajadores aceleran los trabajos de construcción del palco desde el que los reyes de España seguirán la parada militar y los largos graderíos que flanquearán la avenida por la que desfilarán las distintas unidades militares y sobrevolarán en formación decenas de aviones y helicópteros, mientras las miradas atónitas de los oscenses se mueven una y otra vez del cielo a la tierra.

Las miradas se dirigen casi mecánicamente al cielo para ver a las escuadrillas que atraviesan la ciudad a baja altura para ensayar los movimientos a realizar durante el desfile, pero regresan de nuevo a la tierra para ver el ambiente que rodea los trabajos de preparación de un evento que movilizará a casi tres mil militares.

Tres mil militares que desfilarán a ras de suelo acompañados de 17 vehículos acorazados, 97 de tierra y 40 motos, pero también por el aire en 45 aviones y 24 helicópteros.

En comercios y bares la mayor parte de los comentarios se centran desde el pasado lunes en la celebración del próximo sábado y en la forma en que afectan a cada uno los preparativos de la festividad, con innumerables calles cortadas, restricciones para la movilidad y advertencias a los vecinos de las zonas por las que discurrirá el desfile de que los accesos a sus garajes estarán cortados desde un día antes.

Así, mientras unos se lamentan de los inconvenientes causados por las restricciones y los inhibidores de frecuencia, que hacen que los mandos de sus garajes y vehículos dejen de funcionar intermitentemente, otros aseguran esperar con ganas ver el paso de los militares más que preocuparse de las autoridades que asistirán al desfile.

Desde el pasado lunes, la presencia de las Fuerzas Armadas en la ciudad se percibe en las calles, no sólo por la preparación de la parada militar que cerrará las celebraciones, sino también por los preparativos y las diversas actividades programadas, entre exposiciones y exhibiciones diversas de doma caballar, rescate, salto paracaidista o de vuelo a cargo de la Patrulla Aspa.

Actividades que están acompañadas por la música militar que sale de grandes altavoces, pero que también se escuchará la tarde del próximo viernes en las distintas calles de la ciudad que recorrerán las orquestas de la Guardia Real, Guardia Civil, Infantería de Marina, Magen, Academia General Militar y Brileg, a la que se sumará la Banda Municipal de Huesca.

Antes de comenzar este torbellino de actividad y de comentarios, el alcalde de la ciudad, Luis Felipe, hizo público un bando para recordar la tradicional vinculación de la ciudad con las Fuerzas Armadas, que han hecho del acuartelamiento oscense Sancho Ramírez la sede del Estado Mayor de la División Castillejos, y pedir a los vecinos que engalanaran ventanas y balcones con banderas de España.

El Consistorio oscense se ha volcado en la celebración de la festividad de las Fuerzas Armadas, aunque esto ha generado quejas entre los trabajadores municipales debido a la intensidad del trabajo extra que se les ha establecido.

Mientras tanto, en medio de todo este revuelo, las miradas de una gran parte de los oscenses se alzan para seguir con la vista el vuelo majestuoso de los pájaros de acero que pueblan estos días la ciudad, y bajan después para comprobar cómo se ha transformado la ciudad para celebrar el Día de las Fuerzas Armadas.

Luis Enrique Fácil