EFEGranada

Kim Joaquina Pérez Fernández-Fígares (Granada, 1941), más conocida como Kim Pérez, fue la primera transexual mujer que integró en España una candidatura electoral y hoy, 17 años después, vuelve a la política para denunciar el "genocidio" del que son víctima las transexuales de América Latina.

Lo hace como número dos al Senado por Recortes Cero-Grupo Verde y movida por lo que considera un objetivo "más humano que político": Que se reconozca, con el Premio Nobel de la Paz, a este colectivo en América Latina, donde mueren al año 900 transexuales por enfermedad, maltrato o asesinato, relata en una entrevista con Efe.

Icono en la defensa de los derechos del colectivo transexual, esta mujer de 78 años, profesora de Ética ya jubilada, nació como "un niño feliz" hasta que a los 12 años le sobrevino "el caos" de no ajustarse a la masculinidad.

"Eso pasó en 1953. No había nadie que pudiera señalarme un camino, ni siquiera un nombre para lo que yo sentía", recuerda.

Y así, "viviendo como si fuera la mitad de una existencia", estuvo hasta los 50 años, cuando decidió "salir del armario".

Aquello fue en 1991, cuando en España "se empezaba sutilmente a superar la situación de marginalidad" del colectivo gay, lésbico y transexual.

Aunque le hubiera gustado haber tenido la "valentía" de haberse liberado antes en vez de hacerlo "a la desesperada" con 50 años, cuando "ya no había más remedio", a partir de ese momento todo fue fácil para la transición y adaptación a su nueva identidad, a lo que contribuyó el hecho de que pudo conservar su trabajo.

"Desde entonces, básicamente soy feliz", resume esta mujer a quien las vicisitudes y la lucha por reafirmar su identidad no le han supuesto un coste personal, más bien al contrario: "Ha sido siempre mi principal fuerza".

Religiosa, aunque más seguidora "de Dios que de las religiones", y apasionada de la lectura y la escritura -"Mi padre me enseñó a escribir a los tres años"-, Kim Pérez percibe en la juventud actual un cambio de mentalidad y, sobre todo, una progresiva aceptación de que "en toda mujer hay una parte masculina y en todo hombre, una parte femenina".

Para Kim, afirmar su identidad y vivir como es y como quiere ser ha sido el gran logro de su vida, un derecho que quiere ver reconocido para los transexuales latinoamericanos y que no es más que lo que, en su opinión, subyace en el "genocidio" del que son víctima en aquellos países: "Si esto existiera en cualquier otra parte del mundo estaríamos sobresaltados y haciendo participar a la ONU en este desastre".

Ese es el motivo que le ha llevado a participar de nuevo, de manera simbólica, en las elecciones generales del próximo 28 de abril, 17 años después de que se convirtiera en la primera transexual mujer que formaba parte de una candidatura electoral en España, al ocupar el número 17 de la lista que presentó entonces IU al Ayuntamiento de Granada.

Kim presidió durante años la Asociación de Identidad de Género de Andalucía, organización gracias a la cual fue posible que en 1999 esta comunidad se convirtiera en la primera española en incluir en su catálogo de prestaciones sanitarias el proceso completo de tratamiento y cirugía genital de reasignación de sexo.

Belén Ortiz