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La Casa de Campo, el emblemático parque madrileño que fue refugio de reyes, estrena este invierno imagen tras un año de obras y una inversión de 2,6 millones de euros para reparar el lago que desde ahora tendrá "playa", hamacas y nuevos caminos y sendas peatonales.

La delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, y la concejal-presidenta del distrito de Moncloa-Aravaca, Montserrat Galcerán, han presentado hoy a los periodistas las obras realizadas por el Ayuntamiento de Madrid en este entorno declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que llevaba 36 años sin renovarse.

Una actuación que ha costado "un dineral", según han remarcado las propias concejalas, pero que ha permitido realzar la belleza de un lago que data del siglo XVI -el rey Felipe II lo construyó para pescar- y alrededor del cual se abrieron bares y restaurantes donde hoy los madrileños y turistas se recrean con cervezas y carne asada.

Con el buen tiempo, la Casa de Campo tendrá una playa repleta de césped para tumbarse al sol, y los visitantes podrán sentarse en los bancos instalados alrededor del estanque, descansar en las tumbonas, o dar un paseo por los tres nuevos caminos, uno de los cuales lleva desde Madrid Río al interior del parque.

"Nuestra obligación no es solo mantener y conservar este bien histórico importantísimo, (...) también es hacerlo crecer y evolucionar en función de las características de la zona", ha remarcado Inés Sabanés, responsable de este entorno registrado a nombre del Ayuntamiento de Madrid en 1970.

Las obras arrancaron en diciembre del año pasado y no en otoño, un retraso que afectó a los quioscos de hostelería que hay junto al lago y también a las escuelas que practicaban piragüismo en el estanque.

Además, el Ayuntamiento de Madrid se enfrentó al vaciar el lago a la polémica por el destino de las 6,5 toneladas de carpas "exóticas o invasoras" que vivían en sus aguas y fueron 'eliminadas. Una especie autóctona, la 'tenca', la sustituirá próximamente.

Con una extensión de ocho hectáreas, más de 158.000 metros cúbicos de agua y una profundidad máxima de 4,5 metros, desde la última obra de restauración en 1982 el lago solo se había vaciado una vez hace 22 años.

En esta ocasión, pese a la expectación, lo más escabroso que se ha encontrado en su fondo -de 4,5 metros de profundidad como máximo- es una pistola y un fardo sospechoso de contener droga, aunque la Policía lo descartó.

"Hemos encontrado muchísimas cámaras de fotos, móviles, discos duros, CPU de ordenadores, columbarios...", ha relatado a los periodistas la directora general de Gestión del Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento de Madrid, Beatriz García San Gabino.

El Consistorio ha renovado la estructura del lago, que contenía muros construidos sobre otros más antiguos que se desprendían, y ha eliminado el viejo embarcadero, la caseta de los patos o la barca de paseo.

Sin embargo, se han creado nuevas zonas estanciales como el mirador desde el que se ve el Palacio Real y el nuevo embarcadero tiene más de 250 metros cuadrados con cuatro pantalanes con más capacidad, tres para 68 barcas de uso recreativo y uno para piraguas y canoas.

Otras novedades son las nuevas zonas pavimentadas y la adecuación del camino que rodea al lago, en el que se han eliminado las escaleras para mejorar la accesibilidad.

Junto al lago de La Casa de Campo se ubica el Centro Entomológico Manuel Ortego, que alberga una de las colecciones de coleópteros (escarabajos) y lepidópteros (mariposas) más importantes de España.

Está compuesta por unos 15.000 ejemplares repartidos en 186 cajas, gracias a la donación realizada por la familia de Manuel Ortego Gamboa al Ayuntamiento de Madrid.