EFECopenhague

La princesa Ingrid Alexandra, segunda en la línea de sucesión al trono noruego, participó por primera vez en un Consejo de Estado y recibió en audiencia en palacio a las principales autoridades con motivo de su 18 cumpleaños.

La primogénita del príncipe heredero Haakon y su esposa Mette-Marit, ahijada del rey Felipe VI de España y llamada a convertirse un día en la primera reina de Noruega nacida en ese país, ya visitó ayer las sedes del Parlamento, el Gobierno y el Tribunal Supremo, dentro de su programa de formación.

El banquete de gala en el Palacio Real con invitados de la realeza europea ha sido aplazado por la pandemia de coronavirus, al igual que otra cena ofrecida como regalo por el Gobierno.

El Ejecutivo noruego entregó no obstante hoy a la princesa otros presentes, entre ellos una copia de la resolución de 1990 que estableció la igualdad de sexos en la sucesión al trono noruego, y el Parlamento le dio un cuadro de la pintora Astrid Nondal.

La Casa Real ha informado de que, a partir de ahora, Ingrid Alexandra tendrá más compromisos oficiales en su agenda, aunque la prioridad en los próximos años seguirán siendo sus estudios.

La princesa cursa segundo de bachillerato en la escuela Elvebakken de Oslo y le falta año y medio para terminar la secundaria.

Admite tener un plan "en la cabeza" sobre su futuro académico, aunque cambia "todo el tiempo", por lo que prefiere ser precavida, si bien reconoce que su madre quiere que estudie medicina.

"No me siento muy distinta, quizás con algo más de responsabilidad, pero también significa más libertad. Quizás pueda viajar sola, conducir un coche y ese tipo de cosas", confesó en una entrevista difundida hoy por la televisión pública NRK.

Ingrid Alexandra menciona entre sus aficiones el surf y el esquí, y se declara seguidora de series como "The Good Doctor" y "Suits".

"Estoy muy agradecida por la posibilidad que tengo y pienso que puedo aprovecharla muy bien. Claro que una puede soñar y preguntarse cómo habría sido una vida completamente distinta, yo también lo hago. Pero no es la vida que vivo, así que es difícil imaginarme en otro rol al que tengo", ha asegurado la princesa a NRK.