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"Si no resolvemos los problemas ambientales aquí, no los resolveremos yéndonos a ningún otro planeta, seremos depredadores en todos lados", asegura el viñetista mexicano Víctor Solís, quien con sus viñetas pretende hacer reflexionar sobre la crisis climática y "despertar" conciencias con su trabajo.

Solís (Ciudad de México, 1967), quien ha participado recientemente en una charla sobre arte y reflexión impulsada por la Academia Nacional de Ciencias Forestales de México, es un viñetista, diseñador y artista plástico, que forma parte de 'Cartónclub' (El club de la caricatura latina) y de la organización 'Cartooning for Peace'.

Este artista mexicano asegura en una entrevista con Efe que aborda aquellos asuntos como la crisis climática, la contaminación, el tráfico ilegal de especies o la pérdida de biodiversidad, entre otros muchos temas, que tienen que ver con "nuestra relación directa con el resto de seres vivos o la forma en que hemos transformado el entorno natural en busca de nuestros propios objetivos".

Para ello, "me alimento de noticias diarias, que afectan a lo local, regional y/o global", así como de "problemáticas inmediatas y aquellas que se acumulan con el paso del tiempo, como la pérdida de biodiversidad o el cambio climático".

"De forma complementaria también me informo a través de personas cercanas, amigos biólogos, conservacionistas o especialistas tanto forestales como de otras materias para obtener una idea más completa y proporcionada", precisa.

El humor, indica, se convierte en una "materia fundamental en mi trabajo" que le permite "jugar con sus posibles variantes para llevar al lector a la reflexión conceptual, a la sonrisa de un tratamiento amable o al bofetón del humor negro".

"Mi primera intención al hacer una viñeta de corte ambiental es lanzar un grito lo suficientemente eficaz visualmente para hacer que la gente se gire hacia esos temas", afirma.

En su opinión, "nuestro convulsionado ritmo de vida nos lleva a discriminar por orden de importancia inmediata los temas a atender" y "suele ser el dinero, la seguridad o el empleo a lo que le prestamos mayor atención a la hora de ver noticias".

Por tanto, la viñeta ambiental "debe ser muy atractiva para robar la mirada del público y lograr su objetivo, que al observador le llegue el mensaje: Sólo hay un hogar y no lo estamos cuidando".

A su juicio, el poder que tiene el dibujo humorístico para atrapar la atención por sus elementos gráficos -el trazo, el color o la utilización del discurso escrito- o bien el silencio y el peso de una buena composición hace que "éste sea un canal de transmisión de ideas muy efectivo para señalar nuestros defectos, nuestros absurdos, nuestros fallos..."

"Así lo ha demostrado en otros ámbitos de lo humano que suelen ser caricaturizados como la política, la economía o la violación de los derechos humanos", ha advertido Solís, quien apunta que "llevo más de 30 años publicando sobre temas ambientales, quiero pensar que alguna conciencia se habrá logrado despertar".

Víctor Solís, quien actualmente publica en el periódico 'Excélsior', la revista 'Nexos' y en Efeverde, apunta que la agenda ambiental de la plataforma de medio ambiente de la Agencia Efe es "muy amplia", por lo que "procuro que el abanico de temas que toco sea lo más variado posible".

"Debería ser una prioridad en el presente y futuro entender y componer nuestra relación con la Tierra y las otras especies y lograr un desarrollo humano y tecnológico alejado del extractivismo -proceso de extracción o eliminación de recursos naturales y materias primas de la tierra para vender en el mercado mundial- y de la búsqueda del crecimiento económico eterno", ha lamentado.

Porque "si no resolvemos estos problemas aquí, no los resolveremos yéndonos a ningún otro planeta, seremos depredadores en todos lados. Ojalá lo comprendamos y actuemos a tiempo", manifiesta.

La conciencia ambiental de este viñetista viene desde niño y pasa por "mi afecto hacia los animales acompañado de la pena que me causa que aprendimos a explotarlos antes que a entenderlos", además de "una cierta antipatía hacia la arrogancia humana", pues "somos una especie muy egoísta y enredada en contradicciones".

"Diría Dios en una de mis viñetas sobre nosotros: 'Les dije creced y multiplicaos, y nomás se multiplicaron'", concluye Víctor Solís.