EFELloret de Mar (Girona)

La localidad gerundense de Lloret de Mar, de la que muchos vecinos emigraron a Cuba, rinde este fin de semana homenaje a dos de aquellos indianos que se convirtieron en padres de la coctelería actual como son Constantí Ribalaigua y Miguel Boadas.

A Ribalaigua se le atribuye la popularización del daiquiri en el conocido establecimiento 'Floridita' de La Habana, donde también se formó Boadas y que frecuentó Ernest Hemingway para disfrutar de esta bebida.

El hijo del primero, Jorge Ribalaigua, se ha desplazado estos días a Lloret de Mar para asistir a la celebración, que incluirá la presentación de dos nuevos cócteles denominados 'Delamar', por las raíces cubanas de un establecimiento hotelero con sede en este municipio catalán, y 'La Bella Dolores', por la zarzuela sobre la época indiana.

Ambas creaciones son obra del experto en combinados del The Regent Cocktail Club de Miami, el cubano Julio Cabrera, quien también se encuentra estos días en la localidad de origen de Constantí Ribalaigua y Miguel Boadas.

Jorge Ribalaigua, que nació en La Habana en 1944, ha explicado a Efe que reside en Estados Unidos desde 1961 y que ha visitado Lloret de Mar en cuatro ocasiones, mientras que su padre nunca regresó a España.

Ribalaigua defiende la condición de "padre de la coctelería" de Constantí, conocido en Cuba como Constante, y recuerda que creó "muchos combinados, a la vez que le dio fama mundial al daiquiri".

Julio Cabrera coincide en esa opinión y relata que su presencia en Lloret forma parte de un proyecto que inició hace años para reivindicar la figura del cantinero cubano.

"Quería seguir la ruta de aquellos pioneros", señala Cabrera, quien subraya que Lloret de Mar y La Habana están "muy relacionados".

El proyecto del homenaje es de David Barba y Montse Sala, dos historiadores del municipio de origen de Boadas y Ribalaigua, con la que la segunda está emparentada.

Ambos elaboran ahora un libro y un documental con toda la información que han recabado durante cinco años de investigación que culminan este fin de semana en el marco de la Feria de los Americanos, que permite recrear el ambiente de aquella época en Cuba.