EFEIslamabad

Los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, dedicaron su primera jornada en Pakistán a mostrar su apoyo a la educación, en particular a la de las niñas, y al medio ambiente, además de mantener reuniones con el primer ministro, Imran Khan, y otras autoridades paquistaníes.

En el Colegio Modelo de Islamabad para Niñas, los príncipes se sentaron en las minúsculas sillas de la guardería del centro, donde conversaron y bromearon con los pequeños.

Allí, una niña dijo a Guillermo que era "muy fan" de su madre, Diana, a lo que el príncipe respondió con una sonrisa que "también era un gran fan" de su madre, según la prensa del país.

Más tarde, visitaron las colinas Margalla, a los pies del Himalaya, donde participaron con niños de cuatro colegios en actividades para educar a los jóvenes en la importancia de la protección del medio ambiente.

Guillermo y Catalina se reunieron más tarde con el presidente paquistaní, Arif Alvi, para poco después almorzar con Khan, exjugador de críquet con quien el príncipe jugaba de niño.

Khan era amigo de la madre del duque, la princesa Diana, quien visitó el país en 1996 para participar en la recaudación de fondos destinados a un hospital levantado por el político para tratar el cáncer.

Catalina se ganó las simpatías de muchos paquistaníes apostando por un shalwar kameez de seda azul, que recordó a muchos un vestido similar usado por Diana en una de sus visitas al país.

"Es un honor que me hayan pedido crear este conjunto para la duquesa", dijo en Twitter Maheen Khan, diseñadora del shalwar kameez de Catalina.

Guillermo y Catalina aterrizaron el lunes en el país, donde recorrerán unos 1.000 kilómetros, desde la capital, a la ciudad oriental de Lahore pasando por el montañoso norte para vivir "la rica cultura, las diversas comunidades y los bonitos paisajes" hasta el viernes.

Los detalles del itinerario o las actividades de los príncipes no se han hecho públicas por motivos de seguridad, que ha afectado a la visita.

"Este es el viaje más complejo llevado a cabo por el duque y la duquesa hasta la fecha, dadas las consideraciones logísticas y de seguridad", según el palacio de Kensington.

Se trata de la primera visita real británica al país tras el viaje realizado por el príncipe Carlos y Camila en 2006.