EFEParís

Con una reproducción a escala de un cohete y con casi un año de retraso se celebró este viernes el homenaje póstumo el diseñador Pierre Cardin, empresario y prolífico creador, cuyos herederos buscan adaptar a los nuevos tiempos el estilo espacial y futurista con el que triunfó el francoitaliano.

Rodrigo Basilicati-Cardin, sobrino nieto del modisto que definió la moda de los años 1960, en plena carrera espacial, con sus vestidos satélite, sus trajes minimalistas y sus capas metalizadas, lidera esta apuesta por devolver a Cardin al calendario de los grandes diseñadores de París.

Lo intentó con un decorado espectacular que habría encandilado a Cardin, nacido Pietro Cardini en 1922: una pasarela instalada ante el cohete a escala real del Ariane 5, desarrollado por la Agencia Espacial Europea y situado en el Museo del Aire y el Espacio de Le Bourget, a las afueras de París.

Hasta allí se trasladaron varios cientos de personas, entre estudiantes de diseño, fotógrafos, periodistas, clientes y admiradores de Cardin, curiosos de ver los últimos 30 estilismos creados por el diseñador, que falleció en diciembre de 2020 a los 98 años.

Detrás de él había dejado un imperio ya en decadencia pero de renombre admirable: Cardin dio forma al uniforme de los Beatles y vistió a todos las personalidades de referencia de los años 1960; puso el futuro al alcance de la moda y más adelante se adentró en el diseño de interiores, en los perfumes y en los viajes.

Los 30 estilismos que abrieron el desfile, que fue retransmitido en directo en salas de cine de Dallas, México, Moscú y Tirana, mostraban que la impronta de aquellas primeras creaciones futuristas seguía siendo fuerte para el creador.

SATÉLITES Y BRILLOS

Los minivestidos estructurados en torno a un anillo de alambre en el bajo, como una campana, estuvieron en las últimas ilustraciones de Cardin, así como ese estilo "satélite" que hoy se vio de nuevo en chaquetas de hombros rectos y vestidos de noche.

"Cosmocorps 3022", como se llamó el desfile, fue sobre todo un homenaje a una de las colecciones más celebradas del diseñador, la del otoño-invierno 1963/1964, con sus pantalones y chaquetas metalizadas y sus estilismos en vinilo, ideados para los cosmonautas de la moda unisex.

Basilicati-Cardin explicó en el diario Le Parisien que su tío estaba muy interesado en las nuevas generaciones de cohetes, especialmente los privados, que se veían en la televisión.

"Era un soñador de todo eso. Con 98 años seguía provocando un brillo especial en su mirada", contó el nuevo director de la casa.

A las 30 creaciones de Cardin le siguieron hasta 180 modelos ideados por el estudio de la firma que lidera Basilicati-Cardin, y que retomaron estas ideas de vestidos burbuja, minivestidos rectos con volúmenes añadidos, trajes de noche con capa y, para los hombres, chaquetas estructuradas, pantalones de vinilo y abrigos de sastrería revisitados con bolsillos y toques espaciales.

Casi una hora después de su inicio, cerraron el desfile dos vestidos blancos, uno mini con capucha de borde turquesa y un maxivestido de seda en tonos crema con sombrero tipo casco.

El último "look" fue un vestido de novia en tres capas que al girar convertía a la modelo en una reencarnación de Loïe Fuller y su danza serpentina.

El sobrino del fallecido diseñador, que se ocupa él mismo de la presidencia y la dirección artística de la marca, promete celebrar un nuevo desfile en Venecia el 2 de julio en el que hubiera sido su 100 cumpleaños.

Basilicati-Cardin no ha escondido su voluntad de volver a entrar en el calendario oficial de la Semana de la Moda, cuyas presentaciones de Alta Costura se celebraron esta semana bajo el amparo de la Federación de Alta Costura y Moda.

Aunque lo cierto es que los estilismos revelados este viernes no terminaron de convencer: los bostezos, las constantes ojeadas al reloj y al móvil fueron frecuentes en numerosos espectadores, y revelaron una falta de entusiasmo triste en el desfile de despedida de un diseñador de la talla de Cardin.

Las propuestas del equipo creativo siguen demasiado ancladas en las décadas de mayor éxito del francoitaliano y no tuvieron el atractivo ni la calidad que podría esperarse de una marca con este recorrido.

Para no quitar protagonismo a los jóvenes, en las últimas décadas Cardin había dejado de desfilar en el calendario oficial de la moda parisina a cambio de celebrar sus pasarelas en Rusia o China.

Ahora, para confirmar el regreso de la marca, que pretende contratar un nuevo equipo de diseño externo, deberán mostrar que el futuro de Cardin mira más al próximo siglo que a los últimos 60 años.

María D. Valderrama