EFESiem Reap (Camboya)

Un diagrama grabado en la piel puede proporcionar éxito en los negocios y el amor, o proteger de las balas en la guerra, siempre que se cumplan las reglas de los "sak yant", nombre de estos tatuajes mágicos en el sudeste asiático.

En Siem Riep, en el oeste de Camboya y cerca de los legendarios templos jemeres de Angkor, Tevent Say, maestro del tatuaje y el arte marcial camboyano "bokator", fundó el año pasado una federación para compartir y preservar el conocimiento de esta práctica milenaria.

Tevent Say tiene 28 años y como otros jóvenes en Camboya se ha dedicado a estudiar la tradición de esos tatuajes místicos, perdida en gran medida durante el régimen del Jemer Rojo en los setenta, cuando la mayoría de los maestros murieron o escaparon del país.

"Los jemeres rojos no pudieron acabar del todo con ellos porque se escondieron, en esa época creían en los tatuajes al cien por cien, y eso les ayudó", cuenta el joven camboyano a Efe en el gimnasio en el que tatúa a los que buscan sus servicios.

El grupo comunista persiguió a disidentes, monjes, artistas e intelectuales en busca de una utopía agraria que provocó la muerte de un cuarto de la población entre 1975 y 1979.

Sin embargo, el interés de las nuevas generaciones y la vuelta de muchos de los que emigraron está provocando un resurgir del aprendizaje de esta tradición, que también se realiza en Tailandia, Birmania, Laos, y partes de Vietnam y el sur de China.

Tevent Say asegura que aprendió de tres maestros diferentes, un monje, un asceta y un sabio anciano, que marcaron su cuerpo con figuras de dioses y caracteres en jemer, asi como con caligrafías litúrgicas en sánscrito y pali.

Algunos académicos que estudian este fenómeno no han podido corroborar el linaje de los pocos maestros reconocidos que practican este ritual en Camboya, ya que no existen registros escritos.

En cuanto a los tatuajes, su origen se remonta miles de años atrás.

Angela May, historiadora especializada en los tatuajes "sak yant", manifiesta que los diseños actuales pudieron formarse durante el imperio jemer, que comprendió gran parte del sudeste asiático continental entre los siglos IX y XV.

Durante la hegemonía del imperio, el budismo de la rama Theravada prevaleció como religión de estado y desbancó al hinduismo.

"Existen evidencias de algunos relieves de Angkor de guerreros que tienen lo que parece ser yantras en su cuerpo, podemos remontarnos al siglo XI pero estas imágenes han existido desde hace miles de años", indica la historiadora.

Los "yantras" son diseños geométricos indios con connotaciones espirituales y mágicas que junto al hinduismo, el budismo y el animismo forman parte de las influencias de los "sak yant".

En el gimnasio de Siem Reap, Tevent Say se niega a revelar algunos de los secretos de los tatuajes porque piensa que "algunos querrán utilizarlos con malos propósitos", pero concede algunas de las normas que implican.

Una de ellas consiste en seguir las cinco reglas principales del budismo, entre ellas no matar, no robar o evitar malas conductas sexuales, para que el tatuaje mantenga el poder, además de otras pautas específicas que pueden añadir los maestros.

"Da igual que sean budistas, cristianos o musulmanes, si la regla es buena se debe obedecer", opina Tevent Say.

Otro requisito suele ser que el "sak yant" sea bendecido por un monje budista, que en muchos casos es el que realiza el tatuaje, mediante un ritual que termina literalmente soplando la magia en los surcos realizados sobre la piel.

Uno de los aprendices del centro de artes marciales, Sim Sotun, ha conseguido varias medallas en campeonatos de "bokator" y exhibe en sus hombros y puños tatuajes que, asegura, le hacen "sentir más poder".

Esta fe es, según Tevent Say, lo que da fuerza al "sak yant", ya que "se necesitan las dos cosas, el poder del tatuaje y la creencia de la persona".

Ricardo Pérez-Solero