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La duquesa de Sussex ha decidido retomar su actividad social. Su primera salida, después del posado oficial familiar tras el bautizo de Archie, fue para acudir a un partido de polo en el que participaba su esposo, el príncipe Harry.

Con su bebé en brazos, Meghan Markle optó por un vestido amplio en tono caqui, cómodo y ligero para un día en el campo. Tanto Kate Middelton como Diana de Gales han sido habituales seguidoras de estos encuentros de polo cuando sus esposos, Guillermo o su padre Carlos, han disputado estos partidos.

De hecho, Kate Middleton también estaba junto a sus hijos siguiendo el lance desde el césped.

Sin embargo, lo que parecía una visita especial, y quizá una salida esporádica, se ha convertido en el inicio de una semana en la que la duquesa de Sussex se ha prodigado en reuniones sociales.

La duda estaba en si acudiría a la final de torneo de Wimbledon que disputaba su íntima amiga la tenista Serena Williams, que acudió a su boda en Windsor, con Simona Halep. Pero allí estuvo, de nuevo radiante, luciendo una falda plisada en blanco y azul intenso, que supo combinar a la perfección con una camisa blanca con las mangas recogidas.

Su cuñada Kate Middelton fue su acompañante en la grada, sin duda, una ocasión más para acallar los comentarios que hacen referencia al distanciamiento entre los príncipes Guillermo y Enrique, y también entre sus esposas.

Al día siguiente, el estreno europeo del "El Rey León" llevó a los duques de Sussex hasta el cine. Felices y de la mano, el príncipe Harry y Meghan saludaron y conversaron con las personas que esperaban en la puerta, y minutos después charlaron distendidamente con la cantante Beyonce, que pone voz a la banda sonora del filme y a la leona Nala, y su esposo Jay-Z.

Meghan Markle lució un elegante vestido de corte "lady", en negro y gasa, con el pelo recogido en un moño y un maquillaje muy suave.