EFEA Coruña

Miles de hogueras han iluminado las playas de A Coruña para dar la bienvenida al verano en una noche mágica de San Juan que ha fusionado emoción y diversión, pese a la derrota del Deportivo, equipo de fútbol de la ciudad, que se jugaba el ascenso a Primera División.

Fueron más de 150.000 personas las que disfrutaron de la fiesta en diferentes puntos del municipio, y más de 120.000 en las playas, según datos facilitados por el Ayuntamiento.

Una celebración memorable en la que los coruñeses comenzaron ya el día anterior a tomar los arenales de Riazor y Orzán con sus provisiones para disfrutar de una jornada que, pese a haber permanecido nublada, no dio lugar a la lluvia.

Cuando el reloj alcanzó las 13.00 horas del 23 de junio apenas quedaba hueco, ya que había numerosas parcelas reservadas desde el paseo marítimo hasta la orilla del mar.

Por la tarde, los asistentes a la fiesta, calificada de interés turístico internacional, bajaron la leña a las playas para construir las múltiples hogueras de diversos tamaños que a media noche consiguieron teñir la costa de naranja.

Con el tiempo de su parte, familias, niños y jóvenes con camisetas blanquiazules cenaron las típicas sardinas asadas en sus barbacoas improvisadas sobre la arena, aunque también disfrutaron en diferentes parrillas colocadas por las aceras de la ciudad.

El festival "Sons de San Xoán" también animó la noche en la explanada de Riazor con un movido concierto del grupo gallego Novedades Carminha y otro de la Orquesta Mondragón.

Al término del día, coruñeses y visitantes observaron los fuegos artificiales y la quema de la falla, encendida por las jugadoras del Dépor femenino, cuyo motivo más destacado este año era una bruja de pelo canoso con su tradicional sombrero de pico colocada encima de un gran libro sobre la historia de A Coruña.

Hércules abatiendo a Gerión a los pies de la Torre, Breogán en un barco vikingo, un deportivista pescando una sardina, el personaje clave del carnaval coruñés fallecido en abril "Cantero", un joven Picasso y la recurrente María Pita con la bandera de la ciudad eran el resto de figuras que constituían la falla.

La gran llamarada de varios metros que calcinó el montaje cargado de simbología coruñesa contagió, como es costumbre, al resto de montones de madera que tenía a su alrededor.

Con la fiesta ya avanzada, los más valientes cogieron carrerilla para saltar las hogueras y así espantar a las "meigas", las brujas de la tierra, durante 365 días.

Otros decidieron esperar a que las "cacharelas" empezaran a apagarse para poder cumplir sin riesgo la tradición que manda realizar nueve saltos sobre ellas.

Pero la fiesta más masificada de la ciudad es diversa, ya que algunos vecinos prefieren no acercarse al mar y disfrutaron de la "noite meiga" en bares como los de la calle San Juan que sacaron sus altavoces al exterior para dar una alternativa a la arena.

Aunque todos los años es un momento especial, esta vez la emoción fue todavía mayor durante todo un día que estuvo marcado por la esperanza de ver de nuevo al Deportivo en LaLiga Santander.

Pese a que la victoria no se consolidó, el Ayuntamiento había preparado un gran dispositivo de seguridad con 536 efectivos, ochenta más que en 2018, por si el equipo hacía su celebración y la noche se tornaba apoteósica.

Un San Juan mágico, con bares y playas completamente abarrotados, transcurrió inmerso en un fuego purificador con una larga fiesta que continuó hasta el amanecer.

Ana González