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Miriam Saiz nunca tuvo clara su vocación, por eso, cerca de finalizar la universidad y animada por consejos de amigos, decidió probar suerte como modelo. Un año después es imagen de Givenchy, ha desfilado para Dior o Hermés y ha cumplido el sueño de hacerlo a los pies de la torre Eiffel para Yves Saint Laurent.

“Yo nunca he sabido lo que quería ser. Mi madre y algunas amigas me animaron muchas veces a probar suerte como modelo, pero siempre pasaba. Hasta que vi que se acercaba el momento de acabar la carrera y decidir qué hacer con mi vida”, explica la "top" madrileña Miriam Saiz a Efe en una entrevista sobre su fulgurante carrera.

Saiz, con veintidós años y asomada al precipicio de la incertidumbre tras sus estudios universitarios, se cuestionó un día si realmente debía escuchar los consejos de su círculo.

“Me di cuenta de que mi carrera me gustaba, pero no era lo que más me apasionaba, tenía que intentar dedicarme a otra cosa si era posible”.

El sendero de esta profesión se lo alumbró entonces el editor de moda David Alarcón, con quien fue al instituto años atrás, aunque en diferentes clases. “Sabía que David era redactor de moda y sabía mucho, quedé con él y me dijo agencias destacadas”.

Entonces la modelo probó suerte en Uno Models, que fichó a la madrileña y marcó así un punto de inflexión.

“Pensaba que haría algún trabajo esporádico, no iba con expectativas ni resultados a corto plazo. Me empezaron a mover fuera a principios de este año, y en marzo Givenchy me llamó para conocerme”, apunta sobre la firma y su creativo, Matthew Williams, prendado de la belleza decimonónica de Saiz, que ficha ahora también para su imagen de campaña.

Reconoce que no estaba “muy puesta en moda”, pero que llegar a Givenchy fue una experiencia y, aunque apunta que todos los diseñadores son buenos, algunos intimidan, mientras que otros son amados por sus equipos. “Matthew Williams es muy buena persona, es humilde, bueno y muy cercano. Te pregunta cosas, habla contigo…”.

La “maison” francesa no es el único tanto que se apunta la top. El desfile crucero de Dior en Atenas durante 2021, Hermés, Lacoste o Saint Laurent enmarcado a los pies de la Torre Eiffel se suman a una trayectoria que implosiona.

“Cuando empecé a saber de moda quise hacer Saint Laurent bajo la torre Eiffel, y justamente lo he hecho esta temporada”, dice algo incrédula.

Entre próximos retos o metas, le gustaría poder desfilar con Prada o Louis Vuitton, y por qué no, “hacer una campaña para Saint Laurent”. También sabe que las prisas y las expectativas no son buenas consejeras en la profesión, por eso tiene claro que el mejor consejo que le han dado coincide con el que también predicaría ella misma.

“Es mejor no ir con expectativas de nada. Si te llevas un trabajo bueno, lo haces y lo disfrutas. Si vas todo el rato pensando en lo que quieres hacer te terminas frustrando, y eso crea estrés”, desgrana Saiz, aunque matiza que aún sufre en ocasiones esa ansiedad. “Estoy empezando, así que es un consejo que aún no puedo aplicarme del todo”, bromea.

La soledad también enmarca el día a día en la profesión de modelo, atestada de viajes y horarios inclementes, y aunque no se plantea por el momento fijar su residencia fuera de España, sí que mira de frente esa soledad en ocasiones.

“Empecé en pandemia y había toque de queda, pasaba mucho tiempo sola. Ahora conozco modelos con quien salir cuando estoy fuera de España, lo llevo mejor”.

Reconoce que lo que más disfruta es la pasarela, “con otras modelos, mucho ritmo y una energía especial”, y aunque afirma que no tenía claro que su perfil fuese a funcionar, los resultados hablan por sí solos.

“Me dicen que tengo rasgos asiáticos y andróginos, creo que son dos puntos físicos que llaman la atención”, reflexiona.

De cara al futuro se plantea seguir estudiando, “probablemente un máster”, aunque tiene claro los ritmos de la moda.

“Cuando es temporada de trabajo, el día a día es intenso, no sabes el tiempo que estarás fuera. Así que por el momento no puedo dedicarme a otra cosa”, afirma Saiz, disfrutando de una vocación que, al contrario que muchas historias, ha ido tras ella hasta encontrarla.