EFEMontevideo

Papeles, serpentinas, luces, cantos, bailes y colores. Cuando estos ingredientes se juntan en el verano de Montevideo solo significa una cosa: volvió el carnaval. La fiesta del dios Momo que retornó a la escena uruguaya tras una larga ausencia por la pandemia de la covid-19.

Repleto de protocolos, tapabocas y menos personas de lo habitual, este jueves Montevideo celebró el Desfile Inaugural del Carnaval para dar inicio a una de las fiestas más populares del país.

El descanso fue largo y silencioso. El verano de 2021 no contó con el estruendo de las voces de las murgas o el rugir de los tambores por las calles de los barrios Sur y Palermo. La pandemia logró lo que no pudo la última dictadura cívico-militar de Uruguay (1973-1985) y obligó a Momo a refugiarse detrás de un tapabocas que le selló la garganta por casi dos años.

Pero todo eso quedó atrás. La algarabía se desató nuevamente, los conjuntos de carnaval volvieron a cantar y el alma de Montevideo despertó de una siesta que, para muchos, pareció eterna.

"Tremenda alegría, sobre todo de recuperar esta instancia de comunicación colectiva, es tremendamente importante para muchas personas, sobre todo en estas épocas de tanto aislamiento y de una sola versión de las cosas", dice a Efe Yamandú Cardozo, uno de los integrantes de la murga Agarrate Catalina.

Con disfraces coloridos y "mucha alegría" esta murga intentará este año trasmitir su mensaje a través del humor y la sátira en exceso.

Queso Magro, una murga que se caracteriza por su toque humorístico y no tener las tradicionales voces potentes de este tipo de conjuntos, este año tomó como foco la crisis económica y creó trajes de cartón.

Pablo Vidal, director de Queso Magro, cuenta a Efe que están con la alegría de "gurises (niños) chicos" por volver al carnaval y su propuesta para este año es "más de lo mismo" que consiste en "divertirse".

Junto a las murgas, agrupaciones que mezclan canto con sátira, criticas políticas y sociales, también desfilaron los conjuntos del resto de las categorías que compiten en el concurso oficial de agrupaciones carnavalescas; los Parodistas que cuentan historias mezcladas con baile; las Revistas con su comedia musical; los Humoristas con sus chistes; y las Comparsas con el candombe.

Antes de empezar, la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, dijo a la prensa que hoy es un día "muy esperado" por todos los uruguayos ya que se trata de una jornada "de alegría".

"A veces pasa que te das cuenta que tenés sed después que tomás agua y creo que en este carnaval nos va a pasar lo mismo. Cuando escuchemos una murga, los parodistas, todo lo que sucede en el carnaval nos va a resonar algo en el alma, que capaz que teníamos un poco dormido. Y eso es lo bueno", sostiene.

Este año, el desfile dejó atrás el tradicional recorrido por la avenida 18 de julio -la principal del país- y se mudó a la Rambla de Punta Carretas, sobre la costa del Río de la Plata, por ser un espacio con mayor ventilación y más amplio.

Ahora, el inicio del Carnaval se da en el Paseo de las Canteras del Parque Rodó, uno de los pulmones verdes de la capital uruguaya ubicado a pocos metros del Teatro de Verano, el templo de Momo donde se lleva a cabo el concurso oficial de agrupaciones carnavalescas.

Si bien el aforo fue menor al de siempre, ya que solo se permitían 2.800 personas e incluso hubo sitios libres, las sonrisas de los niños, los gritos de la gente y las risas por doquier hicieron que Montevideo vuelva a sentir ese cosquilleo que el virus le hizo olvidar.

La suspensión de 2021 se trató de una situación anómala para esta fiesta, cuyos primeros registros datan de 1799, ya que solo ocurrió en cuatro ocasiones (1866, 1877, 1904 y 1955), como explicaba entonces a Efe la historiadora Milita Alfaro.

Si bien quedan los rezagos del 2021, el dios Momo no se rinde y vuelve a brillar una vez más en cada garganta que entona una retirada de murga, en cada mano que golpea un tambor y en los pasos de baile que, durante horas, colmaron la rambla de Montevideo para anunciar que, ahora sí, el carnaval regresó.