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La cantautora Natalia Lacunza vivió su infancia durante los 2000, una época que marcó a la artista y que ahora inspira su sencillo “Cuestión de suerte” y la estética de su primera colección de moda, en la que ropa sin género se presenta mediante una actuación en realidad virtual, materializando el vínculo de la cantante con la década.

“El sencillo tiene una conexión con la ‘cultura club’ de los 2000, que es la misma energía de la colección”, explica Natalia Lacunza a Efe sobre sus nuevos proyectos, el sencillo “Cuestión de Suerte” que vio la luz hace cinco días y su colección “Crush by Natalia Lacunza”, en colaboración con la firma sueca H&M y presentada esta tarde por medio de realidad virtual.

La pamplonesa, que saltó a la fama en 2018 tras coronarse tercera en Operación Triunfo tras Alba Reche y Famous Oberogo, debuta en la moda diseñando de la mano de la firma sueca una colección inspirada por la “cultura club”, que marcó la estética y la moda durante los 2000 en ciudades como Berín o Londres, para extenderse después por el resto de Europa.

“Crush’ es un término que utilizamos mucho ahora. Describe esa sensación que sientes cuando escuchas o ves algo que te inspira totalmente”, desgrana sobre el título de la colección, que puede observarse de forma inmersiva desde móviles y ordenadores y cuyo rodaje tuvo lugar en los Alpes, en un estudio específico de realidad aumentada.

El resultado se presenta mediante un vídeo de realidad aumentada, compatible desde dispositivos electrónicos y donde la cantante aparece cantando rodeada de elementos de la “cultura club” mientras luce piezas de la colección. “Verme en realidad aumentada ha sido una experiencia súper loca”, dice sobre esta modalidad que H&M utiliza para presentar moda como nueva vía.

“La moda me encanta desde que era pequeña, siempre me he sentido muy conectada con este mundo, y creo que está muy implícito en cualquier proyecto artístico. Es un lenguaje más de expresión y una parte grande de mi trabajo con la que disfruto un montón”, explica sobre su relación con la moda, un terreno en el que se mueve cómodamente.

Su estilo personal, que configura una parte reconocible de su identidad como cantautora, lo define como “ambiguo”, ya que según matiza apuesta por jugar a las combinaciones y los contrastes. “Me gusta combinar piezas de cortes masculinos y femeninos, toda mi ropa es muy variada”.

Por este motivo, la colección “Crush by Natalia Lacunza” pone en valor la importancia de la ropa sin género, un concepto que desde hace varias temporadas resuena con fuerza en la industria, y que a ojos de la cantante es un punto esencial que “debería seguir abriéndose paso” en la moda y las tendencias.

“El encasillarte en un tipo de prendas por tu género no tiene mucho sentido. Estamos en un momento en el que esas barreras están empezando a romperse, está calando en la sociedad y en la forma de diseñar de las marcas”, desgrana sobre este aspecto, que incide debería comenzar “desde el primer punto de fabricación y diseño”.

Para su colección, Lacunza apuesta por estampados de damero en blanco y negro como principales protagonistas, que contrastan con gamas cromáticas verdes y rosas y que rescatan algunos estampados de estética setentera, que convergen con trajes en dos piezas y cortes icónicos de la “cultura club” de los 2000.

Prendas “oversize” invitan a un concepto en el que “cada uno puede llevar y ponerse lo que quiera” y en el que el tallaje abre paso a todo tipo de cuerpos y fisionomías, mediante piezas que son combinables entre sí para configurar así distintos estilismos.

Por María Muñoz Rivera