EFEJerez

A sus 28 años, Pilar Arteaga ha alcanzado el sueño que tiene desde niña, ser veterinaria. Desde hace apenas un año se encarga de la vida de unas 600 vacas a las que ha comenzado a llevar "a la nube" a través de un proyecto tecnológico con el que pretende lograr un ganado 4.0, capaz de usar los macrodatos con el que el sector ganadero pueda afrontar el reto del futuro.

"En la ganadería todavía vamos unos pasos por detrás del resto de las industrias, las cosas se siguen haciendo prácticamente como hace 40 años", explica, en una entrevista con EFE, esta veterinaria nacida y criada en el campo, en Brihuega (Guadalajara), y que hace unos ocho meses dejó su vida en Bilbao para trasladarse al campo y encargarse de una ganadería de vacuno lechero en Las Pachecas, en las inmediaciones de Jerez de la Frontera (Cádiz).

Ella es una de las mujeres a las que trata de rendir tributo y visibilizar el Día Internacional de la Mujer Rural que se celebra mañana y que instituyó en el 2007 la ONU para reconocer el papel en el campo y en la alimentación de las mujeres, que suponen entre el 40 y el 50 por ciento de la mano de obra agroganadera aunque, según el organismo internacional, se enfrentan a una discriminación significativa.

En España, de ese 40 por ciento de mano obra femenina con que cuentan las explotaciones agroganaderas, sólo un 25 por ciento son titulares y responsables de la explotación.

Pilar Arteaga forma parte de ese núcleo de mujeres desde hace apenas un año, pero su espíritu innovador ya le ha hecho merecedora de ser finalista de los Premios Ganadería en Femenino 2021.

Y es que se ha propuesto trasladar el ganado del mundo analógico al digital y al de la inteligencia de datos, porque en el entorno de las vacas la información también es poder.

"Tener datos nos permite sobre todo acortar los tiempos de poder tomar decisiones y que éstas sean más eficientes", explica, mientras subraya la importancia para el sector de mejorar la eficiencia en un momento en el que "las materias primas han alcanzado precios astronómicos y el precio de la leche por desgracia de momento se mantiene", y llega a ser del 0,33 euros por litro.

Ella ha decidido afrontar ese reto introduciendo un programa de gestión del rebaño, muy extendido en EEUU, pero apenas conocido en España. "EEUU como siempre va a la cabeza de todo. Pero bueno, fijándonos en ellos pues también podemos ir mejorando aquí", comenta.

El programa permite recoger toda una variedad de datos de la vida de la vaca y conectarlos a la nube, para que estén recogidos en tempo real y se puedan consultar desde cualquier dispositivo y lugar.

Este nube se alimentará en breve con la implantación de un sistema de crotales auriculares -unas etiquetas- en las vacas que monitorizaran su actividad y por medio de fórmulas matemáticas será capaz de detectar patrones concretos en cada animal individualmente.

"Por ejemplo las vacas cuando están en celo andan más, así que sabremos con más precisión cuando es el mejor momento de la inseminación. O cuando ha llegado el momento del parto, o cuando tiene una enfermedad o una cojera", señala.

Las alertas tempranas que permitirá este sistema, que incluso registrará los minutos de rumia o el comportamiento grupal, permitirá así abordar antes y con más precisión situaciones y con ello, entre otras cosas, reducir el uso de antibióticos o de hormonas.

En un tercer paso, la ganadera llevará la tecnología a la sala de ordeño, para que la información de la producción de la leche llegue también a la nube.

Además del desafío de la tecnificación, Pilar Arteaga ha vivido en este tiempo entre vacas el reto ser mujer, "en un mundo muy masculinizado", y, joven, en un sector bastante envejecido y en busca de un relevo generacional .

Ella, que releva en el cargo a un hombre que se jubiló tras gestionar la ganadería durante más de cuarenta años, que trabaja en la explotación con ocho varones y que tiene fe ciega en que el mundo se puede cambiar, ha dado pasos en firme ante los tres retos.

"Al principio me costó bastante, por el hecho de que eran todo hombres y más mayores. Y bueno, normal que tuvieran cierta reticencia al ver a una mujer joven. Creo que me veían como a una niña. Poco a poco van viendo que algo sabes y ahora estoy muy bien. Estoy superagradecida de como me tratan, de como funciona todo en general". Hasta las vacas se han acostumbrado a que una tableta forme parte de su paisaje.

Isabel Laguna