EFEMadrid

Entre portadas, anuncios, series y películas de televisión deviene el día a día de la modelo Pino Montesdeoca, que a sus 59 años se convierte en un rostro emblemático como “modelo senior”, porque la edad y la belleza no están reñidas, y cuando la estética camina de la mano de la actitud, el resultado es el éxito.

“Más que una modelo, soy una opción de mujer. Lo que intento hacer es llegar con mi pelo blanco, mis arrugas y mi esencia para decir que no pasa nada, al contrario, que esto mola mucho”, explica Pino Montesdeoca, que comenzó su andadura como modelo a los 53 años para seis después convertirse en uno de los rostros más solicitados.

De editoriales en Vogue a anuncios para Estée Lauder o L’Oreal, pasando por el la pasarela madrileña Mercedes-Benz Fashion Week Madrid o compartir pantalla con Miguel Ángel Silvestre en la segunda temporada de “Sky Rojo” (Netflix), Pino Montesdeoca navega por el ritmo acelerado y a veces inclemente del mundo de la moda, y lo hace disfrutando del camino.

“No me considero tanto una modelo como un tipo de mujer, una opción que existe y además debería enseñarse y entrar en el mercado; las mujeres que deciden dejarse su pelo natural y aceptar sus arrugas”, cuenta a Efe en una entrevista telefónica la modelo Pino Montesdeoca, recién aterrizada de trabajar en una película en Suiza.

Para Montesdeoca, la clave del éxito viene dada por la naturalidad. “Ofrezco eso que soy yo, y parece ser que funciona; ser tú misma siempre funciona”, apunta la canaria, para quién lo más bonito de su profesión, en la que empezó hace seis años es “el mensaje” que proyecta, en el que muchas mujeres pueden encontrar su reflejo.

“Con un poco de suerte todas las mujeres y chicas jóvenes llegaran a esta edad, ¿resulta que tras una vida llenándote de experiencias y almacenando conocimientos, cuando llegas a los 59 todo se acabó?”, cuestiona la modelo, que comenzó su camino en la moda impulsada por una de sus dos hijas.

Con 53 años y recuperándose de una enfermedad grave, su hija y la pareja de ésta convencieron a la canaria para hacerse una sesión de fotos, que posteriormente llegaría a las manos de la Agencia Wanted, que a día de hoy sigue representando a la modelo: “y desde entonces hasta hoy” asevera inmersa en una vorágine de trabajos.

Una agenda apretada con proyectos entre diferentes países que saborea mientras su carrera se expande de forma metórica. El truco para disfrutar del viaje, lo tiene claro: “tienes que estar muy contenta contigo misma”, reflexiona sobre este aspecto, que considera esencial en todos los campos de la vida más allá del modelaje.

“Mírate bien al espejo, en pelotas, y empieza a darle la vuelta a la tortilla. Sí, quizás tu cuerpo está flácido, pero te funciona, te lleva a donde quieres y te sostiene. Disfruta de lo que te da ese templo que es tu cuerpo, y si consigues quererlo, ahí es donde empieza la vida”, señala de uno de sus grandes mantras, que precede a cualquier trabajo.

De entre todos sus proyectos, reconoce disfrutar mucho de la fotografía: “encuentras muchas cosas bonitas de ti misma cuando alguien te mira desde sus ojos ”, señala sobre los “shootings”, aunque reconoce que indistintamente de si son sesiones fotográficas, desfiles o rodajes, siempre son trabajos enormemente divertidos, en los que el aprendizaje es constante y también un reto.

“Cada cosa que hago es una nueva experiencia y un reto. Siempre pienso si podré hacerlo bien…y resulta que voy, hago el trabajo y todos tan contentos. Y yo más aún”, explica sobre sus trabajos, consciente de que “cada marca tiene su estilo y tienes que encajar en él”.

Montesdeoca, encaja en aquellos que “buscan una imagen fresca y de mujer que se cuida, sin llegar a parecer una muñeca de seda”, explica la modelo que, aunque por el momento prescinde de los retoques estéticos, aclara que se posiciona muy a favor de aquellas mujeres que “se cuidan mucho y optan por tratar de alargar su juventud”.

Y es que la industria, en la que la diversidad de etnias, tallajes y edades empieza a calar de forma paulatina puede ser en ocasiones dura. Pero lejos de ello, encuentra una forma de superarse que disfruta desde una de las grandes lecciones que trata de proyectar, la de la aceptación: “Hay cosas que no cambian en la vida, cada uno tiene lo que tiene, y ahí no hay secreto”.

“Uno debería aceptar, aprovecharse e incluso abusar de aquello que siempre ha considerado defecto, para convertirlo en una cualidad única. Mira a Barbra Streisand, criticaban sus ojos hundidos, pero ella explotó su color. Si te aceptas y te quieres, las cosas acabarán siendo bonitas.”

María Muñoz Rivera