EFEPiornal (Cáceres)

Los vecinos de la localidad cacereña de Piornal son, durante dos días al año y sin ningún tipo de duda, la envidia del resto del mundo, ya que en el pueblo más alto de Extremadura alivian el estrés arrojando nabos sobre Jarramplas, mítico personaje que es el epicentro de la fiesta más impactante de toda España.

Jarramplas no pudo salir a la calle el pasado año a consecuencia de la pandemia de la COVID-19, de ahí que las "ganas por castigar al ladrón" hayan estado más presentes que nunca entre aquellos que se han atrevido a desafiar al frío -y a los nabos- y han acompañado este miércoles, 19 de enero, a los piornalegos en el inicio de sus festejos.

"Estábamos esperando que la situación mejorara, algo que parece evidente con la vacunación, y por eso este año hemos decido celebrar una fiesta que nos permite estar en el exterior prácticamente en su totalidad", ha señalado el alcalde de Piornal, Javier Prieto.

Prieto ha hecho un llamamiento a la responsabilidad individual y colectiva durante todo el desarrollo de la fiesta y ha insistido en la necesidad de cumplir las normas socio-sanitarias y evitar conductas o comportamientos incívicos.

Con los termómetros muy próximos a los cero grados, Jarramplas ha realizado su primera "salida", que ha sido seguida por vecinos, turistas -pocos- y periodistas, que se han acercado hasta Piornal para participar en esta fiesta invernal con las que los piornalegos rinden homenaje a San Sebastián.

La cierto es que Jarramplas es una fiesta completa, única y diferente, ya que no existe algo parecido en ningún sitio.

No en vano, esta fiesta mezcla la descarga brutal de adrenalina con los nabos y la emoción pura de las alboradas y los actos religiosos, y lo que es más importante, está todo el pueblo implicado.

En el eje central de la fiesta, mucho más temerario, se encuentra Jarramplas, para algunos un ladrón de ganado y para otros un mártir o un guerrero cristiano.

En 2022, el personaje central de la fiesta está encarnado por Antonio Rubio Moreno y Ernesto Antonio Salgado, quienes junto a sus mayordomos y mayordomas se encargan de que los trajes "de cintas", las máscaras y las "cachiporras" estén listas.

El año de la vuelta de Jarramplas a las calles será recordado por la pandemia y por el hecho de que por primera vez dos mujeres, mayordomas, optan a ponerse el traje y la máscara y podrían salir a la calle a recibir una tremenda lluvia de nabos.

María Hernando y María Torralvo, ambas de 27 años, abrirían así la puerta al resto de las mujeres piornalegas, al convertirse en las primeras Jarramplas de la historia de Piornal.

Hoy Jarramplas soporta un peso de entre 20 y 30 kilogramos de la armadura de fibra de carbono, la máscara y otras protecciones, "armas" con las cuales soportará los impactos de los 23.000 kilogramos de nabos que le lanzarán piornalegos con la intención de castigarle.

Tras estas primeras salidas, protagonizadas por Jarramplas y mayordomos, la fiesta continuará por la tarde y mientras las mujeres preparan y visten al santo, San Sebastián, el personaje volverá a hacer otra salida, donde volverá a recibir igual contestación por parte de los jóvenes y mayores del pueblo, es decir, lluvia de nabos como castigo.

Llegada la medianoche y una vez cantadas las "alborás" del santo, se cocinarán unas migas para todos los asistentes.

Los actos seguirán mañana, día 20, con la celebración de la Misa Mayor, la procesión y el canto de las tradicionales "roscas", y ya por la tarde se producirá la última salida de Jarramplas.

Eduardo Palomo