EFESalamanca

Piqueteros, langueretes o lanceros, emulando a los integrantes de los tercios españoles del Siglo de Oro, han vuelto a ganar este domingo a las tropas holandesas y francesas en una recreación histórica de la batalla de San Quintín, desarrollada junto al río Tormes a su paso por la ciudad de Salamanca.

Cerca de un centenar de figurantes, o artistas por la forma de trabajar, se han disputado los terrenos franceses de San Quintín, como si fuera aquella batalla del siglo XVI, en 1557, entre las tropas del imperio español y el ejercito francés, después de que este invadiera el reino de Nápoles.

La victoria de los tercios españoles formó parte de aquel Siglo de Oro en el que España era un gran imperio, dirigido por uno de los reyes del periodo de los austrias, Felipe II, el Prudente, hijo de Carlos V, quien mientras las tropas españolas vencían en San Quintín ya se había refugiado en el monasterio de Yuste (Cáceres).

Se trataba de un Siglo de Oro en el que Salamanca tuvo una gran importancia, por el prestigio que su Universidad comenzaba a tener en Europa y en España, un esplendor que ha hecho que el Ayuntamiento de Salamanca, desde 2021, ensalce aquellos años con desfiles y con la recreación histórica de las batallas de los tercios.

En esta ocasión se ha recreado la batalla de San Quintín, una acción que ha unido la historia, la literatura y el teatro, donde se ha representado una época, en una obra de teatro con figurantes ataviados como los integrantes de los tercios, bajo la batuta de un figurante que ha emulado a Miguel de Cervantes, como antiguo soldado español.

En las orilla del río Tormes, en un campo de fútbol abierto a todos los ciudadanos, con las laderas de césped repletas de salmantinos y turistas y ante un escenario tan salmantino como las torres de las catedrales, cerca de un centenar de figurantes han abierto la imaginación a los espectadores.

Durante una hora, se ha realizado "una cruenta batalla", como relataba el hombre que decía llamarse Miguel de Cervantes, entre los tercios españoles -compuestos por una treintena de figurantes- y los ejércitos franceses y holandeses -que los formaban otra treintena de actores-.

Y a lo largo de estos sesenta minutos de obra, el Cervantes actual relató la batalla, explicó la formación de los tercios e, incluso, contó el origen de expresiones tan relacionadas con aquella época como 'tener la mosca detrás de la oreja', pues los arcabuceros colocaban la mecha -o mosca- del arcabuz detrás de su oreja para tenerla a mano.

También relató que los tercios fueron una parte de la elite del Ejército español de la época y se caracterizaron por ofrecer gran resistencia en las batallas a través de una formación muy unida y disciplinada, que demostraron "no solo valor y patriotismo, sino compañerismo".

En cuatro actos, o batallas, los picas, arcabuceros o aquellos soldados españoles que llevaban alabardas se enfrentaron a los ejércitos franceses y holandeses. Y en cada uno de estos actos, o batallas, ganaban los tercios de España, unas victorias acompañadas por los aplausos de los espectadores.

Al final, tras los intentos de vencer a los tercios de Felipe II por las tropas a caballo de Francia y Holanda, los españoles salieron victoriosos, en una recreación histórica que ha tratado de devolver el esplendor de la Salamanca del Siglo de Oro

Era el final del segundo Festival del Siglo de Oro y que comenzó ayer sábado con un desfile con cientos de figurantes ataviados con trajes de época y portando estandartes históricos, caballos y carros arrieros.