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Roma es una ciudad que inspira, un lugar con una historia inabarcable capaz de avivar la curiosidad del escritor Santiago Postequillo o de agitar la memoria de la novelista Ayanta Barilli, y ambos han vuelto para recorrer nuevamente sus calles.

Posteguillo (Valencia, 1967) ha seguido adentrándose en la historia de la Roma antigua con su última obra, "Yo, Julia", merecedora del Premio Planeta 2018, mientras que Barilli (Roma, 1969) acabó como finalista con su personal "Un mar violeta oscuro".

El primero recorre la historia de Julia Domna, la poderosa esposa del emperador Septimio Severo (193-211 d.C.) y forjadora de una dinastía, mientras que la segunda atisba sus recuerdos familiares, los de su bisabuela, abuela, madre y los suyos mismos en la ciudad.

Ambos escritores han regresado a la Roma que inspiró sus libros y hablan con EFE en uno de sus puntos más emblemáticos, el Foro de Trajano, un imponente área de columnas y vestigios de su antiguo esplendor en el que Barilli se colaba cuando solo era una niña.

"Es la ciudad donde me crié, nací y crecí, es como una cajita mágica que encierra todos esos recuerdos y esas vivencias, un camino de conocimiento que no se acaba nunca", afirma la escritora, hija de Fernando Sánchez Dragó y de Caterina Barilli.

Pero la ciudad en la que vivió hasta los 20 años, en su hermosa casa del barrio de Monteverde, ha cambiado y ahora se ha adaptado al turismo y se han levantado "divisiones por necesidad" entre los espacios turísticos y los puntos en los que los romanos viven.

"Los foros o la plaza del Vaticano, cualquier punto importante de Roma, estaba incluido en la vida real de la ciudad, y además estaba lleno de gatos que han desaparecido", recuerda.

La capital se convierte en un auténtico ir y venir de turistas en las tardes soleadas de mayo como esta, una masa ciertamente incómoda que no agrada a Barilli: "El turismo es algo que lo devora todo, de algún modo convierte en mediocre lo que es excelso, pero son los tiempos que nos han tocado vivir", lamenta.

La Roma de la escritora es un sitio para los recuerdos, pero para Posteguillo es una inagotable fuente de información sobre su pasado, al que ha dedicado una trilogía sobre Escipión el Africano o sobre el emperador Trajano, el primero de origen hispano.

La razón de su interés es clara: "Roma representa el origen de nuestra civilización, junto con todo lo que viene de Grecia, que nos llega filtrado a través de Roma, se elabora la base de cómo somos", afirma, aludiendo al idioma o incluso al derecho occidental.

La urbe a orillas del Tíber extendió su influencia por todo el continente europeo y sirvió, en opinión del escritor, como germen de la actual Unión Europea: "Con sus problemas, limitaciones y cosas que hay que mejorar, sobre todo en la vertiente social, (la UE) es posible porque existió de alguna forma en el imperio romano", dice.

Pero Roma también es una historia de mujeres, tal y como muestran los dos escritores en sus respectivas obras.

Hablando de pasado, Posteguillo recuerda que en aquel imperio "las mujeres de clase media, alta y patricia tenían una serie de derechos como preservar el control de la fortuna familiar si fallecía el marido, o la posibilidad de divorcio o de abortar".

Unos derechos que fueron "hurtados" en la oscuridad del Medievo: "En ese sentido había unos avances en la sociedad romana para una minoría que luego ha costado mucho recuperar", subraya.

Pero en el presente, la sociedad matriarcal en Italia sigue siendo un "arma de doble filo" para Barilli.

"La 'mamma' es importantísima pero se queda en casa haciendo tortellini, asumiendo los problemas del entorno más cercano. Es verdad que es importante pero al mismo tiempo no lo es. Italia sigue siendo un país muy conservador, muy moralista y donde subyace un machismo mucho más evidente que en otros lugares de Europa", zanja.