EFECáceres

Aunque Óscar, un madrileño afincado en Cáceres, es del Real Madrid "al 200 %", es socio del Atlético de Madrid por amor a su hijo, Pablo, "colchonero también al 200 %", quien falleció hace un año en un accidente de tráfico.

Poco antes de este pasado verano llegó la renovación del abono para la nueva temporada de su mujer, Paloma, también "colchonera", pero no el de Pablo. Meses antes, una llamada de la Policía al domicilio de la familia alertaba del accidente mortal de su hijo.

“No me gustaba la idea de que su asiento lo ocupara una persona desconocida y propuse que se lo quedara la familia”, expone Paloma en una entrevista concedida a EFE. Fue entonces cuando su marido, "de corazón blanco", decidió abonarse al Wanda Metropolitano.

Hasta la muerte de Pablo, éste y su madre iban al campo de fútbol de su Atlético de Madrid sin faltar ni un solo partido. Ella ya iba con su padre y su hermano desde hace más de 30 años.

“Ir al campo de fútbol era un momento de reunión para Pablo con su madre, el abuelo de ésta y con su Atleti". "Cantaba, coreaba, saltaba.... era muy feliz”, relata Paloma, a quien le llegaron a decir -cuando estaba embarazada- de que "daría a la luz en el Calderón".

A Óscar Plaza y Paloma Mohedas, que residen en Cáceres desde hace 21 años y donde regentan un estanco, la muerte del hijo les ha dejado un vacío que “todavía les cuesta llenar”, y es la fe, según afirman, la que les da la capacidad de lucha en su día a día.

Dicen que un hijo te alegra la vida, pero "¿puede brotar algo bueno de su inesperado y trágico fallecimiento?", se preguntan ambos sin esconder su respuesta: "mucha gente -del entorno familiar- se ha dado cuenta del valor de la vida".

"Todos los amigos de Pablo decían que el Atleti iba a ganar la Liga 2020/21 y que nosotros daríamos un premio en la Lotería de Navidad”. Y así fue, el Atlético ganó el campeonato y ellos vendieron un décimo del “Gordo”.

En su administración de lotería guardan "como oro en paño" los dos asientos del viejo estadio Calderón que ocupaban Pablo y su madre. En este marco de sentimientos, Óscar, ahora socio del Atlético de Madrid, y Paloma vivieron otro mundo duro cuando acudieron por primera vez si su hijo al Wanda Metropolitano coincidiendo con "un Atleti-Barça, el primero sin la restricciones".

En la tumba de Pablo siempre hay flores, pero también una bufanda rojiblanca y un dibujo con la camiseta a rayas y las alas de ángel que le hizo el dibujante Jorge Crespo. "Un hijo siempre te deja huella y si encima es cariñoso y te lo demuestra todavía lo echas más en falta", sostiene Paloma.

A ambos les sostiene saber que “un día nos encontraremos de nuevo” con Pablo, pues “creemos en Dios y en su infinita misericordia". “Me da rabia que me digan que soy fuerte, pues esto no viene de mí, viene del cielo", donde está su hijo.

Vicente Roso