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Un grafiti de más de 25 metros de ancho y 5 metros de alto con los rostros de cuatro mujeres que luchan cada una por una causa reivindica desde este sábado en plena Gran Vía madrileña acabar con la violencia machista, la brecha salarial o los cuidados no remunerados.

Se trata de una campaña impulsada por Change.org con el lema #NosotrasJuntas, en el que este gran mural pintado por el artista Spok Brillor y situado en el número 35 de la Gran Vía, en el centro de Madrid, rinde homenaje a la lucha de las miles de activistas por los derechos de las mujeres.

Son cuatro los rostros a gran escala pintados por este artista que corresponden a sendas creadoras de peticiones a través de Change.org en un grafiti que ha sigo inaugurado a pocos días de la celebración del Día de la Mujer, el próximo 8 de marzo.

Caras como la de Paloma Pastor, una madre cuidadora cuya vida cambió de forma radical cuando su hijo cayó accidentalmente por un barranco y como consecuencia del golpe sufrió daño cerebral adquirido (DCA).

En ese momento, Paloma supo que el sistema público de salud no cubría la rehabilitación de niños entre 6 y 16 años con esta dolencia, por lo que inició una petición en Change.org, que ha logrado el apoyo de más de 242.000 personas.

Cuenta, en declaraciones a Efe, que esta campaña es una iniciativa "fantástica" que supone una oportunidad para que la ciudadanía conozca la lucha de los afectados por DCA y para poner sobre la mesa la labor de las mujeres cuidadoras.

"Son las madres, las hijas o las esposas las que se dedican a cuidar de las personas dependientes y hay que visibilizar ese papel", ha subrayado Pastor, quien ha reivindicado protección para este colectivo.

Rafela Pimentel es otro de los rostros que figuran en el mural. Su causa radica en conseguir protección laboral para las empleadas del hogar, y tiene ya más de 123.000 apoyos.

En un comunicado de la plataforma, explica que en España hay aproximadamente 2 millones de trabajadoras del hogar, de las que solo 435.000 están afiliadas a la Seguridad Social, algo que, a su juicio, tendría solución si España firmara el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El caso de Silvia González es distinto. Fue maltratada por su expareja, quien está en prisión pero saldrá en breve, y ante el temor de que vuelva a por ella, la mujer lleva formando durante un año a Sugi, un perra para que la proteja y la ayude a calmarse en caso de una futura agresión.

El problema es que en Navarra, donde reside, el uso de estos perros no está regulado del mismo modo que los perros guía, por lo que hay muchos sitios en lo que no puede entrar con ella.

Así, su rostro figura en el mural al igual que el de María de la Fuente, una investigadora, directora de la unidad de nano-oncología de un centro de investigación público, que vio "penalizada" su carrera profesional cuando fue madre.

Inició una petición para denunciar la brecha salarial y género y consiguió que cientos de mujeres contaran sus experiencias de discriminación en el campo de la ciencia.

Según indica, la plataforma, la lucha de esta mujer ha dado sus frutos ya que a partir de ahora los periodos de baja no se contabilizarán como periodos en los que se tendrían que haber hecho méritos laborales.