EFEVillar de Corneja (Ávila)

La pequeña localidad abulense de Villar de Corneja (37 habitantes) ha cumplido hoy con la tradición de recibir al año nuevo, aunque, a diferencia del resto de España, lo ha hecho doce horas antes para hacer que sus vecinos de avanzada edad no tengan que trasnochar.

Por eso, este municipio situado cerca de la frontera con la provincia de Salamanca, ha cumplido con esa otra tradición puesta en marcha en 2004 por su alcaldesa, Carmen Hernández, de tomarse las uvas a las 12.00 del mediodía frente al reloj del Ayuntamiento.

Un reloj que este año ha sido arreglado, aunque no del todo, ya que las campanadas han sonado con algo de retraso, bajo la dirección de la regidora que, micrófono en mano, ha dirigido el momento culminante, mientras las aproximadamente setenta personas que han acudido, se iban comiendo las uvas ante el Consistorio.

"!Feliz año!", ha sido la frase más escuchada una vez comidas las uvas que este año, a diferencia del anterior, han sobrado, ya que Hernández se ha curado en salud, adquiriendo 140 bolsitas entre los asistentes de varios puntos de la comarca del Corneja, incluido un holandés.

Mientras sonaban los villancicos, la alcaldesa ha ido atendiendo a los medios de comunicación hasta que, cinco minutos antes de la hora señalada, se ha sacado un micrófono del bolsillo para ir ordenando a vecinos y visitantes, con el objetivo de que posaran ante el Consistorio tras recoger las uvas.

Dos de ellos iban ataviados con la camiseta verde de "No a la mina en el Valle del Corneja", mientras el resto se ha colocado en la cabeza las clásicas diademas y gorros navideños, antes de brindar con sidra y degustar las deliciosas viandas de esta zona de la provincia de Ávila.

Este año la cantidad de participantes ha sido similar a la de hace un año, aunque la situación de este pequeño pueblo ha cambiado, ya que desde entonces han fallecido cuatro personas, lo que ha dejado la población en 37 habitantes, de los cuales sólo trece viven habitualmente.

"Cuatro fallecidos, para un pueblo tan pequeño se nota", ha reconocido la alcaldesa, antes de señalar que la edad media de los vecinos de Villar de Corneja se sitúa en 82 años, de ahí la iniciativa de organizar las campanadas de fin de año a mediodía.

"La gente es muy mayor y no puede venir a las 0.00 horas porque hace mucho frío y no tenemos un centro de reunión", ha argumentado para explicar el origen de algo que se ha convertido ya en una tradición que Carmen Hernández pretende seguir manteniendo "hasta que no quede en el pueblo nadie".

Entre sus deseos para 2019, "salud y trabajo", además de seguir luchando para que Villar de Corneja siga siendo pueblo y no se convierta en un anejo de las localidades cercanas de La Horcajada o Santa María del Berrocal.

De las instituciones, la alcaldesa lamenta que "prometan mucho y no den nada", ya que "sólo se acuerdan de los pueblos cuando llegan las elecciones".

Antonio García