EFEMarbella (Málaga)

Vivir bajo el mar en un habitáculo cuyo aspecto recuerda a la nave espacial de una película de ciencia ficción o pasar unos días en una gruta generada por lava volcánica en condiciones similares a las de un astronauta en misión a la luna son experiencias al alcance de muy pocos.

Solo algunos científicos, como el oceanógrafo francés Fabien Cousteau o el geólogo holandés Marc Heemskerk; y adinerados aventureros, como el director de cine canadiense James Cameron, podrán contar a sus descendientes sus excursiones al fondo del océano o al corazón de la tierra.

Si bien llegar más allá de las fronteras naturales del planeta resulta muy atractivo y hacer de ello un producto turístico está en el objetivo de las agencias más exclusivas; se trata de algo que, hoy por hoy, se encuentra lejos del gran público y popularizarlo supone todo un reto.

Y del futuro -cada vez más cercano- de estos viajes se ha hablado esta semana en Marbella (Málaga) en un encuentro sobre turismo espacial y subacuático, SUTUS, donde han participado empresas del sector, profesionales y expertos.

VIAJAR CON COUSTEAU AL FONDO DEL OCÉANO

Pero que estos viajes estén lejos de la plebe no significa que sean inaccesibles para todos; así, si se tienen 50.000 euros y tiempo para someterse a una estricta formación, cualquiera podría convertirse en acuanauta y participar en una misión con el nieto del mismo Jacques Cousteau.

Entrenar, tener ahorros y estar dispuesto a gastarlos no es lo único que hace falta para acompañar a este explorador en uno de sus viajes; es necesario también estar en buena forma física y preparado mentalmente para vivir en un espacio reducido y sin luz natural.

El principal reto del ser humano respecto al mar es la dificultad para acceder y conectar con él debido a sus condiciones extremas, destaca este reputado oceanógrafo, que en su última misión pasó 31 días en las profundidades marinas.

PROTEUS, EL SUEÑO DE UN EXPLORADOR DEL MAR

El anhelo de construir una plataforma científica subacuática de este explorador y conservador del océano, que prácticamente dio sus primeros pasos en el Calypso -el submarino de su abuelo-, ha dejado de ser un sueño y se ha convertido en un proyecto con entidad propia.

Se llama Proteus y es más que un laboratorio, ha explicado a Efe Fabien Cousteau, es un avanzado centro de investigación y un hábitat submarino equipado con las últimas tecnologías -el equivalente bajo el agua a la Estación Espacial Internacional- que permitirá vivir y trabajar en él durante largos periodos de tiempo.

Navegar bajo el mar, descubrir las entrañas de la tierra, viajar a la luna e incluso, colonizarla han sido una constante en las investigaciones y se han convertido en el anhelo de científicos de todos los tiempos, tal es el caso de Marc Heemskerk.

UNA CÁPSULA PARA VIVIR EN LA LUNA

Este geólogo holandés trabaja en la misión “Chill-ICE: Living on the Moon!” (Frío-Congelado: Vivir en la Luna!) que incluye, entre otros, la construcción de una cápsula para vivir en la luna, que se ha podido ver estos días en Marbella.

El habitáculo, pequeño y ligero para que lo puedan transportar personas, se prueba en una vieja gruta de lava en Islandia, donde se dan condiciones similares a las del satélite terráqueo, ha explicado Heemskerk a Efe.

De apenas una veintena de metros, se ha hecho más confortable desde la primera misión y ahora cuenta, por ejemplo, con almohadas de aire que facilitan el descanso y calientan, ha detallado el científico, que confirma que hay programada una nueva estancia, más larga y con seis participantes.

Esther Gómez